“Sensar”

¿Y si existiera una palabra que integrara “sentir” y “pensar”?

Es un evento único en la existencia; es como si de pronto nos liberáramos de unas pesadas cadenas que siempre se sienten pero son invisibles. Durante mi carrera como artista y diseñador noté una necesidad de expresar el momento en que mi mente y mi corazón sincronizaban en coherencia y era posible atestiguarlo.

La ciencia le llama “la Zona”, los poetas “conciencia”. Existe “Percibere”, del Latín que significa “percibir”, y se refiere a la acción de percibir tanto con los sentidos como con la mente. Aún así, no me parece que esta palabra incluye la idea de la “acción” que se logra experimentar al pensar y sentir en simultáneo.

Como utilizo el idioma Inglés tanto como el Español, volví a notar la falta de esta palabra en el idioma. Si te contara como llegué a esto reirías conmigo. Quizás la versión corta de la historia sea suficiente para inspirar a un alma atenta y curiosa.

En un momento de dificultad y desesperación en mi vida, miraba videos por internet de una persona quien me inspiraba confianza y mucha esperanza para poder “salir adelante”. Su nombre es Ricardo Perret, y parte de su enseñanza es sobre la práctica de escuchar el sonido del corazón con un estetoscopio (el mismo que utilizan los doctores).

Le hice caso. Compré un estetoscopio, llegué a casa y me busqué el corazón…

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Quizás el sonido más placentero y desconcertante que había experimentado hasta el momento. Inmediatamente de ser percibido, hubo un acelerón en su ritmo, como si se hubiera dado cuenta que estaba siento escuchado. Respiré profundo y noté que el ritmo volvía a cambiar y a calmarse. Estaba sintiendo y pensando al mismo tiempo.

A partir de ese momento inicié una exploración y estudios sobre la influencia del sonido del corazón en la psique humana, teniendo referencias del mismo Ricardo Perret (quien más tarde conocería en persona y se convertiría en mi amigo), HeartMath Institute y el Ayurveda (ciencia ancestral de la medicina hindú).

Siendo músico, me pareció que mi corazón creaba música. Escucharlo era rítmico, cambiante y placentero. A veces en 3/4 como un waltz, otras en una especie de 5/8. Y mi respiración siempre era la que permitía que el ritmo fuera constante… sin mucha fluctuación.

Una experiencia fascinante que me llevó a comprender que el sonido del corazón potencialmente estimula caminos neurales tempranos desarrollados nuestro cerebro prenatal. En palabras sencillas, escuchar el sonido del corazón nos permite sentir la sensación de estar dentro del vientre materno, y eso en sí mismo puede ser una experiencia sanadora en muchos aspectos.

Para entonces conocía perfectamente el concepto del Sound Healing, que es una experiencia que busca inducir la sensación de la sanación a través del sonido (normalmente producido por instrumentos ancestrales como cuencos, gongs o diapasones, entre otros). Escuchar mi propio corazón me llevó a la idea de mezclar estas prácticas, y así creé el término Beat Healing: escuchar el sonido de tu propio corazón + música atmosférica de alta frecuencia (literalmente) en vivo.

Y cada vez que iniciaba una sesión de Beat Healing sucedía lo mismo; las personas que vivían la experiencia se encontraban sin la palabra adecuada para expresar lo que había vivido.

Así que un día tomé el estetoscopio y escuché mi corazón con una idea muy específica presente: ¿qué palabra puedo usar para expresar esta experiencia? Y escuché la respuesta.

“Sensar” y “to Theel” son dos palabras que pueden conjugarse de forma regular e intuitiva. Una palabra que mezcla “Sentir, Pensar, Percibir e Intuir”.

Y si se utilizara más seguido ¿ayudaría a comunicarnos mejor? No se pierde nada intentando.