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Decretos - Hunab Amaya

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Este libro es una joya, libre de su lectura más abajo en la página, y estoy seguro que lo disfrutarás mucho. “Decretos: La Ciencia de la Palabra y su Poder Oculto” es un libro inspirado en la cultura tolteca que enseña la importancia del uso consciente de las palabras. En este texto comparto desde mi experiencia herramientas prácticas para utilizar los decretos, afirmaciones poderosas que pueden transformar nuestra realidad, y enseña cómo el lenguaje es una herramienta poderosa para manifestar nuestros deseos y alcanzar nuestras metas. Este libro es una guía para aquellos que buscan transformar su vida de manera consciente y efectiva a través del poder de la palabra.

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Decretos La Ciencia de la Palabra y su Poder Oculto

Decretos La Ciencia de la Palabra y su Poder Oculto

Por Hunab Amaya. Derechos Reservados ©2023. Tercera Edición por Hunab Amaya.

Contenido

    Agradecimientos

    Agradezco infinitamente a todos mis maestros de vida, en especial a mi madre Laura y a mi padre Enrique, porque en su palabra he encontrado las enseñanzas más profundas que cualquier ser puede recibir. A mis abuelos por sus valiosas lecciones de amor. Gracias también a Juan, Pedro, Beatriz, Eduardo V., Eamonn & Claudia, Paola, Elena, Marian, Javier, Alfredo, Adrián, Karla, Elizabeth, Carol, Armando, Pamela, Daniela, Patricio y Sofía M. por mantenerse presentes en mi corazón durante el proceso de escritura de esta obra. Gracias especiales a mi amada, por ayudarme a mantener encendida la flama del amor, la esperanza y la comprensión al escribir este libro.

     

    Estimado viajero:

    Que su sabia voluntad y noble intención le lleven por el sendero de la iluminación, la realización y la armonía.

    No olvide que el Universo siempre está de su lado.

     

     

    Introducción

     

    La palabra es considerada un gran medio de poder desde tiempos ancestrales. Es a través del pensamiento y del lenguaje como diseñamos y manifestamos nuestra realidad. Para obtener todo lo que deseábamos y necesitábamos cuando éramos pequeños, tuvimos que aprender a comunicarlo a través de palabras. Ese pues, es uno de los principios por los que la creatividad del ser humano se manifiesta. No soy la primera persona que le hablará sobre lo influyentes que son las palabras, y la importancia de habituarse a un lenguaje constructivo. Eso lo podrá encontrar en cientos de libros de motivación personal, religión y filosofía.

    Si lo piensa bien, nosotros nos convertimos, tarde o temprano, en lo que hablamos; y más profundo aún, cómo lo hablamos. Cada mañana, cuando mi vecina sale de su apartamento, se asegura de saludar a sus plantas. La magia sucede enseguida, cuando agrega: “Qué hermosas se ven ahora”. El impacto que tienen sus palabras va más allá de la apariencia de la planta en sí. Engloba toda una visión sobre el mundo; una manera de interpretar y crear la información que sus 5 sentidos le permiten experimentar. Con esto me refiero a que sus palabras son producto de un estilo de vida y reflejan lo que existe dentro de usted. Déjeme decirle que esas plantas son realmente bellas. Estudios han comprobado que sus palabras influyen en el desarrollo de su entorno, incluido el de los seres vivos. Las plantas de mi vecina son bellas porque su belleza natural es reforzada con la palabra. Espero que con esto comprenda que las palabras son un factor crucial para dar forma a nuestro entorno y gobernar el curso de nuestras vidas.

    Le resumiré cientos de textos sobre programación neurolingüística y espiritualidad en este párrafo. Cuando obtiene el control sobre sus palabras y su vocabulario, ha dado el primer paso para disfrutar del verdadero poder que en su interior alberga. Las palabras son el principio de toda acción, consciente o inconsciente, buena o mala, que tomamos en nuestras vidas, y operan en la experiencia psíquica de manera sustancial. Personalmente no creo que las decisiones sean buenas o malas; son decisiones, y nos entregan resultados de los que siempre podemos aprender para desarrollarnos y evolucionar. Entre más crea lo que dice, más cerca estará de que sea real. ¿Pero qué pasa con las personas que dicen ser de una forma, y su actitud refleja lo contrario? Créame, estas personas no creen en el fondo de su interior lo que dicen, pero le garantizo que si continúan repitiéndolo, tarde o temprano lo creerán y lo transformarán en algo real. Así es como funciona el “decir” y el “creer” en conjunto. A ello se le conoce como un decreto. Entonces cuando decreta, cree plenamente en lo que dice. La fórmula suena sencilla, probablemente hasta obvia, pero es en el fondo un verdadero desafío al que vale el intento habituarse.

    Las diferentes disciplinas que he estudiado en mi vida me han llevado a ejercer una rama que integra de manera sistemática los conocimientos adquiridos. Así mismo, la intención de esta obra es la de invitar al lector a innovar constantemente su vocabulario y activar el potencial único que guarda en su interior.

    Hay algunos principios filosóficos que considero importante mencionar para poder aclarar el camino por el que se va a transitar en la práctica de los decretos toltecas (llamados así por su afinidad filosófica con la toltequidad). Todo lo aquí escrito tiene la intención de evocar en usted un interés por la expansión de su conocimiento y su amor. Este es un libro práctico, que sugiere tomar todas y cada una de las actividades descritas como experiencia propia. Estoy seguro de que si aplica los ejercicios recomendados, no sólo gozará de un cambio significativo que le permitirá diseñar y construir su destino, sino que aquellos quienes le rodean comenzarán a percibirlo y a aplicarlo en sus vidas también. Si es usted una persona en constante mejora, hará que su entorno también mejore. Sea su buena voluntad la que le guíe por las siguientes páginas, pensando constantemente: ¿cómo puedo mejorar mi vida y mi entorno con la información aquí escrita?

     

    La Gran Leyenda

     

    Cuentan nuestros abuelos más viejos y sabios una hermosa leyenda; La Gran Leyenda de la Creación. Se dice que antes incluso de la luz, en la total oscuridad de la existencia, fue el sonido. Aún antes de toda explosión cósmica, de toda formación de estrellas, o la aparición de cualquier color que podamos imaginar, un canto sutil y constante sostenía en serena quietud la nada. El Universo emitía sublimes frecuencias, audibles hoy sólo para aquellos seres de mayor percepción.

    Un momento incalculable sucedió para que la danza entre el orden y el caos se conciliara en música, creada por el cosmos aún dormido. La armonía apareció, y así, el Universo era ya perfecto aún antes de la luz. Pero un elemento no se manifestaba aún; el tiempo. Aquella entonación se encontraba suspendida en la eternidad de las sombras, esperando pacientemente a ser descubierta. Así, en un misterioso acto de amor, el tiempo ocurrió. Un ritmo tan suave y colosal, que la armonía ya existente, por primera vez, sonrió. Todo era como un fuerte y vasto “OM”.

    El Universo aprendió su primer canto, y no paraba de repetirlo una y otra vez. Continuó variando patrones de frecuencias y descubrió el poder de la melodía. Creó millones y millones de melodías, todas hermosas y majestuosas. Así vivió otra eternidad, inmerso en éxtasis. Experimentó todas las distintas combinaciones de sonidos posibles, con todas las notas que se encontraban a su alcance. Así descubrió la palabra.

    Y comprendió que todo esto que había creado, podía ser percibido por algo más. Algo que aún no estaba seguro si se encontraba adentro o afuera, lejos o cerca. De lo que sí estaba seguro, era que esta aparente entidad ajena y él estaban unidos por el amor. Por primera vez experimentó soledad e inmediatamente buscó formas para encontrarse con aquella presencia que le acompañaba. Usó todos los sonidos que conocía, pero ninguno funcionaba para manifestar lo que deseaba.

    Después de infinitos intentos, el Universo se rindió. Cedió nuevamente al silencio. Y sólo ahí, sólo esta vez, con su voluntad pura encendida aún, pudo escuchar un sonido que no producía él: dos golpecitos separados por un silencio. Desde lo más profundo de la oscuridad se escuchó el sonido creador; “MA”. Y por primera vez, el Universo pudo ver, por unos instantes, la luz.

    Entonces lo comprendió. Repitió aquella palabra como música, y se hizo la luz.

     

    La Toltekáyot

     

    La Toltekáyotl o toltequidad es la corriente filosófica que da raíz a la identidad cultural de la tierra de Anáhuac, donde yo nací. Al igual que el taoísmo, el hinduismo o el budismo, la Toltekáyotl busca el equilibrio perfecto entre la satisfacción de las necesidades materiales de subsistencia y las necesidades de trascendencia de la existencia. Aunque hay pocas escuelas que preserven las valiosas enseñanzas de esta corriente filosófica tan particular. El significado más próximo que compone su intención es “el arte de vivir bien”.

    Los principios de la Toltekáyotl abarcan desde el estudio del movimiento de los astros hasta la alteración de los estados regulares de consciencia, lo que refleja la diversidad de enfoques dentro de esta filosofía. En resumen, la toltequidad se basa en el equilibrio de tres planos existenciales del ser: el físico (mediante la alimentación y ejercicios adecuados), el mental (a través del pensamiento y discurso correctos) y el espiritual (a través del ser y la percepción).

    Este libro busca lograr un balance general en cada uno de los conceptos que aborda. Aunque las enseñanzas de la Toltekáyotl se han preservado principalmente de manera oral, ya que gran parte de la información escrita se ha perdido o reinterpretado, es importante destacar que muchas personas las aplican en su vida diaria sin siquiera darse cuenta. Sin embargo, estoy convencido de que la raíz filosófica de una cultura puede proporcionar una respuesta enriquecedora a los problemas colectivos que enfrenta.

     

    Este capítulo se centrará en conceptos que he considerado elementales para el entendimiento general de la toltequidad y el poder de la palabra que sugiere esta corriente en particular. Son principios que explican la naturaleza del comportamiento del cosmos y de la consciencia, dejando a nuestra voluntad, el poder de diseñar los senderos de nuestra existencia. Ellos pretenden simplificar nuestro entendimiento de la realidad y extender nuestros parámetros de percepción sobre la misma. También ayudan a sostener un lenguaje sólido a cuál referirnos para comprender mejor las enseñanzas.

     

    El Intento

     

    En la cosmovisión tolteca, el intento es un concepto fundamental en la búsqueda del poder personal y la expansión de la conciencia. El intento es la fuerza que mueve a la acción y determina la calidad y dirección de la misma. Es decir, el intento es casi como la energía que ponemos en nuestras acciones y pensamientos.

    Imagínese que el intento es el combustible que mueve el motor de su vida. Si el combustible es de mala calidad, el motor se verá afectado y no funcionará adecuadamente. Si el combustible es de buena calidad, el motor tendrá un mejor rendimiento y funcionará de manera más eficiente. De la misma manera, si nuestro intento es débil o confuso, nuestras acciones no tendrán la fuerza necesaria para manifestar nuestros deseos y metas. Si nuestro intento es claro y enfocado, nuestras acciones tendrán más poder para crear la realidad que deseamos.

    Las tribus nativas de América tienen una concepción del Intento que va más allá de lo individual y se relaciona con el propósito y la misión del Gran Espíritu. Según esta visión, todo lo que existe en la naturaleza tiene un propósito y una función dentro del plan divino del Gran Espíritu. Para estas culturas, el Intento del Gran Espíritu es el propósito y la misión que tiene la vida en sí misma, y cada ser vivo tiene un papel que desempeñar en ese propósito. Desde el vuelo del águila hasta el crecimiento de una planta, cada elemento de la naturaleza tiene una función que cumple en la gran trama de la vida.

    En esta visión, el ser humano tiene una responsabilidad especial, ya que se le ha dado el don de la conciencia y la capacidad de tomar decisiones. Se espera que los seres humanos vivan en armonía con la naturaleza y respeten el Intento del Gran Espíritu, siendo conscientes de su papel en el equilibrio y la armonía de la vida. En este sentido, el Intento del Gran Espíritu se relaciona con la idea de que la vida tiene un propósito más allá de lo individual, y que cada ser vivo tiene una responsabilidad dentro de ese propósito. Para las culturas nativas de América, la armonía y el equilibrio de la vida son fundamentales, y el respeto al Intento del Gran Espíritu es esencial para lograrlo.

    El intento también está relacionado con la atención y el enfoque. Cuando ponemos nuestra atención y enfocamos nuestro intento en algo, estamos dirigiendo nuestra energía hacia ese objetivo. Si nuestra atención está dispersa y nuestro intento es débil, nuestra energía se dispersa y no logramos alcanzar nuestras metas.

    ¿Está usted alineado con el intento del Universo y de la vida? ¿Actúa según su propio intento o el de alguien más? ¿Qué tan consciente es de su propio intento o del intento de la existencia?

    Si bien el Intento del Gran Espíritu es una fuerza misteriosa que impulsa la existencia y que guía el propósito de cada ser vivo, la capacidad del ser humano de tomar decisiones y establecer acuerdos también es fundamental en la creación de armonía y equilibrio en la vida. En este sentido, el poder de la palabra y la creación de acuerdos son herramientas importantes para alinearse con el Intento del Gran Espíritu y lograr la armonía en la vida. Los acuerdos son una forma de establecer intenciones y compromisos que permiten a los seres humanos colaborar en la creación de una realidad en la que todos puedan vivir en equilibrio y armonía.

     

    El Acuerdo

     

    Desde nuestro nacimiento, somos seres exploradores con un cerebro ávido de generar nuevas memorias y un registro genético muy extenso. Nuestra curiosidad innata nos impulsa a descubrir todo lo que nos rodea, mientras nuestra mente relaciona cada experiencia vivida con placer y dolor, estableciendo así una serie de lineamientos que definen nuestra manera de actuar durante el resto de nuestras vidas.

    En este proceso de auto-descubrimiento, la guía de nuestros padres juega un papel crucial, pues nos permite ahorrar ciertos pasos en la experimentación y seguir definiendo y estableciendo dichos lineamientos. No obstante, es importante tener en cuenta que también pueden condicionar comportamientos que limiten nuestra experiencia de la vida.

    Cuando un niño sufre una descarga eléctrica mientras juega con un cable de luz, se crea en su cerebro una asociación que le indica que los cables de luz son peligrosos. Esta asociación se refuerza aún más por el dolor que experimenta el niño, lo que lleva a creer que “todos los cables son peligrosos”. A medida que crece, esta creencia (o acuerdo) se convierte en un miedo particular a los cables de luz que puede manifestarse en forma de incomodidad en su presencia.

    Un acuerdo es una elección con o sin conciencia que se hace hacia los otros o hacia uno mismo sobre aceptar algo como verdadero. Hay que estar de acuerdo con algo para creerlo y aceptarlo. Toda creencia de toda persona está basada en acuerdos que la misma persona acepta.

    Debemos tener en cuenta que a menudo aceptamos (o estamos de acuerdo con) asociaciones o afirmaciones que no son necesariamente verdaderas ni beneficiosas para nosotros. Por ejemplo, cuando un padre se enoja porque su hijo ha jugado bajo la lluvia y ha ensuciado su ropa, el niño puede asociar jugar en la lluvia y ensuciarse la ropa con malos resultados en el contexto familiar. Al estar de acuerdo con esta asociación, se refuerza la creencia de que ciertas actividades pueden traer consecuencias negativas, incluso cuando no necesariamente sea el caso.

    ¿Cuántos acuerdos puede recordar en su vida que haya aceptado incondicionalmente, sin detenerse a valorar si era benéfico para usted?

    Espero que usted comprenda con esta simple premisa que para creer en algo usted debe estar de acuerdo con ello. Todos los días de su vida crea y refuerza acuerdos nuevos, según las asociaciones que haga su cerebro tras interpretar las experiencias que vive. Que algo sea bueno o malo depende de cuánto placer o dolor asocia la mente a cualquier experiencia y cómo se interpretan dichas sensaciones.

    La diferencia sutil entre un acuerdo y una creencia radica en que un acuerdo implica una elección activa por parte del individuo, mientras que una creencia puede ser aceptada sin necesidad de un proceso consciente de elección. Además, un acuerdo puede ser modificado o cambiado si se considera necesario, mientras que una creencia puede ser más difícil de cambiar o desafiar debido a la fuerza emocional o cultural que tiene sobre el individuo. Entonces lo que se piensa que son “creencias” viejas o limitantes pueden ser transformados en acuerdos y ser reescritos.

    El problema surge cuando optamos por establecer acuerdos que nunca verificamos y que pueden restringir nuestro desarrollo y crecimiento personal. Los acuerdos más influyentes que realizamos en nuestra vida, y cómo los concebimos y aceptamos, se forman durante nuestra niñez. Esto se debe a que poseemos una experiencia limitada de la vida y, en consecuencia, a menudo decidimos creer en las referencias que admiramos o las personas que nos crían. En ocasiones, los acuerdos que establecemos con la guía de nuestros padres simplemente satisfacen sus necesidades y nos limitan a nosotros mismos. No se puede culpar a los padres por esto, ya que pocas cosas en la vida actual fomentan que los seres humanos utilicen un lenguaje consciente que promueva una libertad saludable. Nosotros no creemos en nuestros padres, sino que crecemos tempranamente estando de acuerdo con ellos y con la relación que tenemos con ellos.

    Piense en la niña que esperaba con ansias ver a su padre entre el público de su presentación navideña. Algunos minutos antes de subir al escenario, una compañera suya le dice que se ve fea. Ella no puede creer en esto, no está de acuerdo porque su padre le ha dicho infinidad de veces que es hermosa. Sin embargo, al entrar al escenario, la niña no encuentra a su padre en la audiencia. Esto le hace entrar en un estado de profunda desilusión que afectará su desempeño en la presentación. La niña ha dejado de pensar en la obra; ahora, sólo puede pensar en las distintas razones por las que su papá no estaba presente. En su proceso deductivo, podría llegar a pensar que su padre no la quiere lo suficiente; o lo que es peor aún, citar una referencia reciente y pensar que se ve fea, otra razón por la que su padre no quiso ir a verla. Entonces ella crea un nuevo acuerdo, y piensa que si se ve “fea” nadie va a querer verla. Esto afectará su manera de vivir cuando crezca afectando sus relaciones masculinas y su relación consigo misma. Mientras ella siga teniendo este acuerdo (que de seguro olvidó cómo y cuándo lo hizo), ella seguirá sufriendo cada vez que un pretendiente no llegue a su cita, o cuando alguien le vuelva a llamar “fea”. Su cerebro disparará silenciosamente este recuerdo inconsciente, y le llevará a revivir de manera somática esta experiencia una y otra vez; sin darse cuenta, es prisionera de un momento y una emoción interpretados por ella misma.

    Uno de los métodos sugeridos para ubicar los acuerdos que hemos aceptado y que nos perjudican a lo largo de nuestra vida es a través de la regresión hipnótica (recapitulación para los toltecas). La idea es que, de manera focalizada, revivamos el momento en que adoptamos cualquier acuerdo y pausemos la escena por algunos segundos. Podemos romper el acuerdo simplemente dándonos cuenta que siempre estamos por encima de él. Romper acuerdos que hemos tenido con nosotros mismos y que obstruyen nuestro camino de crecimiento es un proceso de liberación de nuestro ser. La joven que decide regresar mentalmente al escenario donde no encontró a su padre, hoy también puede decidir cambiar su acuerdo y reinterpretarlo: “mi padre no estuvo porque me ama tanto que estaba trabajando para que nada me faltara”; y eso, es una decisión consciente.

    El poder del acuerdo es que en su esencia lleva impregnado el “creer”. Para estar de acuerdo con algo debe creer en ello. Es por ello que la idea es la semilla del poder creativo. La mayoría de personas “exitosas” en el mundo le dirán que aquello que ha construido y le hace exitoso, nació primero en su imaginación. El detalle con los seres humanos es que pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre la calidad de nuestros acuerdos, y hacia donde nos llevan a nivel personal y cultural. Imagínese cuánto daño hace, a nivel individual y colectivo estar de acuerdo que “el ser humano es destructivo y acabará consigo mismo”. Toda su vida entonces girará en torno a esta creencia, y sus mismas acciones le llevarán a actuar según su acuerdo. Podría entonces pensar que esta idea es reforzada por lo que ve en los noticieros, o porque a un conocido suyo le ocurrió una desgracia relacionada. Pero usted tiene el poder de mirar la otra cara de la moneda y de crear un nuevo acuerdo en base a ella. Créalo, sus acuerdos son su realidad.

    Le invito a traer consciencia sobre los acuerdos que rigen su vida diaria. Cuando experimente emociones vívidas, como la alegría, la melancolía o los celos, pregúntese inmediatamente “¿Con qué tengo que estar de acuerdo para sentir lo que estoy sintiendo?”. Esta sencilla pregunta le hará buscar detalles alrededor que lo lleven al acuerdo.

    Un amigo que pasaba los días pegado al teléfono, un día me confesó que le obsesionaba saber qué hacía su pareja. Él se enteraba a través de las redes sociales, o bien, enviándole mensajes constantemente. Poco a poco afectaba en su relación de manera negativa. Lo que había comenzado como una muestra de procuración, se estaba transformando en una bola de sentimientos negativos que perturbaban la paz de ambos. Ese día, tras preguntarle por qué tenía sospechas de su pareja, sus respuestas giraban en torno a actitudes que ella tomaba cuando estaban juntos, como ver el teléfono constantemente, ocultarlo cuando leía un mensaje, o escapar seguido a actividades de entretenimiento cuando él no estaba. Le dije, primero que nada, que su malestar era producto de si mismo y no de ella, porque aunque ella estuviera siendo infiel, encontrarse perturbado era una decisión que él tomaba en ese momento. Capté su atención inmediatamente y proseguí preguntando: - “¿Con qué tienes que estar de acuerdo para creer que ella te es infiel?”. Al principio no comprendió bien la pregunta, pero sólo fue necesario repetirla una vez más para que tomara una breve pausa y lo relfexionara. - “Tendría que estar de acuerdo con que ella es una persona aberrante. Tendría que estar de acuerdo con que ella no es la persona adecuada para mí. Tendría que estar de acuerdo con que ello es lo que merezco tener”-. Ya se anticipaba él a dónde quería ir con esto, por lo que procedí a decirle que ya se encontraba aceptando dichos acuerdos, y que hasta que decidiera cambiarlos, su relación iba a mejorar. Un par de meses más adelante me dijo que aquel día había decidido estar de acuerdo con que su pareja era una persona agradable, fiel y alegre, y que era lo que él merecía para sí mismo. “Las cosas simplemente comenzaron a fluir entre los dos, como si tan sólo por estar de acuerdo con estas nuevas ideas, se arreglara todo por sí sólo”.

    No es que tras cambiar un acuerdo las cosas se arreglen por sí solas. Realmente, cuando está de acuerdo con algo, su ser racional busca comprobarlo de una u otra manera. Entonces lo que hace es dirigir su atención y enfoque a cómo le gustaría que fueran las cosas, hasta que eventualmente esté de acuerdo con ellas. De la misma forma, cada vez que usted se vea involucrado en una situación en la que un malestar emocional se presenta en usted, deténgase inmediatamente y cuestiónese: “¿Con qué tengo que estar de acuerdo para sentirme así?”. Estoy seguro que encontrará más de un acuerdo que le lleva a sentirse de esa manera. Es muy gratificante ubicar acuerdos limitadores, pues cambiarlos es cuestión de voluntad. De hecho, aquí es donde la palabra toma un rol importante tanto en la ruptura de viejos acuerdos como en la creación de nuevos. Es importante decir en voz alta o por escrito un pequeño “contrato” en el que se cancelen los viejos acuerdos y se planteen los nuevos.

    Encontrar todos los acuerdos que nos han impedido trascender en nuestra vida es un proceso largo que involucra dedicación y compromiso, y vale mucho el esfuerzo llevarlo a cabo para mejorar la calidad de nuestras vidas y de los demás. En mi experiencia personal, la forma más efectiva de estimular el recuerdo de acuerdos disruptivos es a través de la recapitulación. Recapitular no es más que recordar fragmentos de nuestra vida. Recapitulamos cuando conversamos con un familiar sobre viejas memorias o cuando detallamos nuestro fin de semana. Recapitulamos siempre que hablamos de nuestro pasado. Por ello, organizaciones como A.A. (Alcohólicos Anónimos), que basan sus principios en reconstruir su pasado a través de la conversación y escritura, son tan eficientes para depurar la psique y erradicar dependencias y actitudes corrosivas.

    “Aquel capaz de ubicar sus acuerdos y restructurarlos, tiene la llave para el mayor de los cambios”.

    El Tonal y el Nagual

     

    Para los antiguos toltecas, la realidad se dividía en dos partes fundamentales, no necesariamente duales. La totalidad se desdobla en distintas dimensiones, pero la diferenciación del tonal y el nagual es clave para comprender de manera sintetizada toda una cosmovisión.

    Tonal significa, en náhuatl, aquello relativo a la luz. La palabra tonalli por ejemplo, se refiere al día o al sol. Este concepto engloba todo lo relacionado con la materia visible en el Universo y las herramientas que poseemos para percibir e interpretar nuestra realidad a través de la luz. El tonal es la interpretación de todo aquello que podemos ver, tocar, oler, oír y saborear. Imagínese el tonal como una burbuja de percepción individual, marcado por todo aquello de lo que podemos ser conscientes en el momento. Por otra parte, el nagual es el concepto de todo aquello en la existencia que somos incapaces de percibir de la misma forma que el tonal. El Universo está lleno de fuerzas y objetos que existen pero que nos es imposible captar con nuestros limitados sentidos. Gracias a los avances tecnológicos sabemos que existen muchas formas en que la energía viaja a lo largo del espacio, desde las ondas de radio hasta los rayos gamma. Sin embargo, desde tiempos ancestrales se sabía que el tonal era tan sólo una diminuta fracción de la totalidad. Por ello se referían a la percepción como “La Isla del Tonal”, puesto que todo aquello que le rodeaba y que no podíamos experimentar estaba fuera de nuestro alcance sensorial superficial.

    Incursionar en todo lo relacionado al nagualismo es un viaje sin aparente fin. Cuando el ser humano descubrió que había algo más allá que la simple materia que podía percibir, prácticamente imposible de explicar, supo que su limitada existencia tenía continuidad en planos dimensionales que merecían ser explorados. A partir de ahí, se buscaron diversas formas para expandir los niveles de consciencia y poder captar más de dicha totalidad. No pretendo indagar mucho en este tema, pues sería alejarse del objetivo central del libro. Aún así, considero importante dejar en claro este término, pues popularmente se cree que el nagual es un hombre o mujer capaz de transformarse en animal; o bien, un sinónimo de “sabio” o “sabia”. En mi interpretación personal sólo puedo asegurar que el nagual es mucho más que cualquier especulación racional que cualquier persona pueda brindar. Se necesita experimentar el nagual para entender lo poco definible que es, y a la vez, el enorme potencial que tiene ese lado activo de esta realidad para nuestro desarrollo como seres vivos.

    Por ello, el objetivo central de todas las actividades sugeridas en este libro es “ordenar nuestro tonal”. Esto se puede simplificar a toda acción que nos ayuda a perfeccionar y pulir nuestra esencia interna y externa, misma que será reflejada hacia el resto de personas que nos rodean. Ordenamos nuestro tonal cuando comenzamos a detallar nuestra personalidad, definimos nuestros valores y principios, contemplamos nuestras emociones sin ser presos de estas, ayudamos a las demás personas, comemos sanamente, o simplemente trabajamos nuestro cuerpo para mantenerlo sano. Entonces, si todo aquello que podemos percibir e interpretar de la totalidad es el tonal, cuando ordenamos nuestro tonal estamos reconfigurando los procesos neuro-asociativos que suceden en nuestra mente y que le dan sentido a la realidad misma. Estamos “re-programando” la “máquina de interpretación” de nuestra mente. Poniendo en regla nuestro tonal, la brecha de acceso al nagual se abre.

    Ordenar nuestro tonal implica trabajar en nuestra capacidad de enfocar y dirigir nuestro intento. Es decir, aprender a poner nuestra energía en las cosas que realmente importan y que nos llevan hacia nuestros objetivos. Cuando aprendemos a dirigir nuestro intento de manera efectiva, podemos crear la realidad que deseamos y lograr el poder personal que nos permite expandir nuestra conciencia.

    La razón por la que el concepto de tonal es tan importante en la cultura tolteca es porque al buscar ser como el tonalli se alcanzan niveles de trascendencia existencial que nos acercan a la realización. Si usted busca ser como la luz o como el sol, con todo lo que ello representa para la vida, sus principios y valores se verán radicalmente reestructurados. Su tonal es su cuerpo, templo móvil de su consciencia, sus pensamientos y su interpretación de estos. Pero también, su tonal es el “brillo” que irradia a quienes les rodean. Cuando su tonal se encuentra en armonía, comienza a experimentar el flujo natural de la existencia, sin prejuicios ni malestares. Limpiar nuestro tonal nos lleva a la claridad, desde donde el enfoque perceptivo se vuelve nítido y se extiende el espectro con el que damos sentido a las cosas. Las sensaciones de realización y éxito que las personas buscan en su vida, independientemente de la diferencia de valores y principios que la rijan, suceden cuando su tonal se encuentra en orden.

    Nuestro tonal está asociado con el hemisferio izquierdo del cerebro, mismo que está vinculado con nuestro lado derecho del cuerpo. Este hemisferio es racional, crítico, y está constantemente analizando qué elementos clave existen cuando vivimos un evento emocional de alto impacto. De esta forma, crea relaciones entre dichos elementos (que deben ser únicos y distintivos) con la emoción que vivimos. Por ejemplo, si un niño va a una fiesta infantil de algún compañero que aprecia y vive un suceso humillante (como caerse sobre el pastel), su cerebro buscará los elementos clave y diferenciadores en el entorno que le separan del resto de experiencias vividas hasta el momento. Le aseguro que si el pastel tiene dibujado un personaje en particular, este personaje puede transformarse en un disparador de la misma emoción negativa en el futuro. Así pues, evitará encontrarse con el personaje del pastel, puesto que este le recordará aquel desafortunado evento. Sin embargo, a pesar de que al tonal lo construya nuestro ser racional, para ordenarlo hay que implementar medidas que involucran la irracionalidad.

    A continuación, compartiré con usted 3 técnicas muy simples para “barrer” nuestro tonal y comenzar el proceso de limpieza que necesita para reestructurar su vida. Recuerde que la práctica hace al maestro, y que no somos lo que decimos que somos, ni lo que decimos que vamos a hacer, sino lo que hacemos. Haga cualquiera de los ejercicios, incluso cuando no tenga ánimos de hacerlo. Asegúrese de vincular sensaciones de placer a las actividades sugeridas, tanto durante su proceso, como al mirar los resultados. De esta manera, su cerebro creará asociaciones neurales importantes que le llevarán a adaptar un hábito constructivo nuevo. Me encargaré de sugerirle incentivos placenteros para crear dichas relaciones, pero le invito también a que usted diseñe sus propios métodos de vinculación neural positiva (mismos que irá aprendiendo intuitivamente si sigue los aconsejados).

    Respiración correcta

    Cuando inhalamos aire y lo llevamos hasta nuestro estómago, la distribución del oxígeno por el cuerpo es distinta. ¿Ha visto respirar a un bebé o a un perro? Le invito a que se recueste boca arriba y sienta con sus manos su vientre llenándose de aire. Así se irá acostumbrando a dicha sensación y cuando su cuerpo se encuentre en otras posturas podrá reconocerla. Sea consciente de su respiración durante el día. Piense en ella constantemente. Cuando se ducha, cuando lava los trastes, cuando va en camino al trabajo, o durante una conversación. Asegúrese de no olvidar su respiración y corríjala en cuanto lo haga. Al principio puede lastimar un poco los costados del abdomen; es normal, pues se encuentra moviendo músculos que probablemente llevaban inactivos mucho tiempo. Este es un desafío de atención, puesto que debe pensar recurrentemente en ello. Si a este ejercicio puede añadir escuchar su corazón, se potenciará el efecto de relajación. Consiga un estetoscopio (el más económico que encuentre) y escuche atentamente su corazón. Le aseguro que esta es una experiencia de reconexión interna muy fuerte que bien valdrá el intento. Le gustará tanto que se hará un hábito escuchar su corazón de vez en cuando antes de dormir, o antes de cualquier meditación. No hay cosa que el ser humano disfrute más que respirar. Pero es una actividad tan recurrente, que la damos por hecho, y perdemos el sentido de placer ligado a ello. Asegúrese de disfrutar cada bocanada profunda de aire, por lo menos 3 de ellas completamente consciente cada día. Sienta como el oxígeno que llega a sus pulmones se transforma en energía que todo su cuerpo, principalmente el cerebro, necesita y disfruta.

    Movimiento físico

    El movimiento físico consciente es una de las maneras más efectivas para ordenar el tonal. La danza prehispánica (al igual que muchas otras alrededor del mundo) es un acto de movimiento consciente, en el que las posturas evocan estados de poder y vitalidad muy elevados. Le recomiendo ampliamente que baile. Bailar no sólo es un ejercicio físico de gran concentración; puede representar también un juego muy divertido con el que puede liberar cantidades altas de dopamina y deshacerse del estrés fácilmente. Como alternativa al baile existen distintos tipos de prácticas que se basan en el movimiento en plena consciencia. El Tai-Chi, Qi Gong, Yoga, Aikido o Moyektilia (disciplina física tolteca) son algunas excelentes formas de realizar movimiento consciente. Para vincular placer con estas actividades, es necesario encontrar al menos un beneficio instantáneo como resultado.

    Tengo un buen amigo que subió algunos kilos después de dos años de casado. Su esposa, quien estaba acostumbrada a realizar ejercicio, le dijo que era necesario que perdiera peso. Tras justificarse con falta tiempo por el trabajo, ella lo condicionó de manera radical y altamente efectiva. Una mañana ella le dijo “Tengo un desafío para ti. A partir de ahora, si quieres recibir un beso mío, tendrás que hacer 20 flexiones de brazos o 20 abdominales.” Al principio, él reclamó por ello, pero al ver que ella estaba muy segura de su postura, decidió intentarlo una vez. Al seguir el juego, y después de darle el primer apasionado beso, ella prosiguió: “Bueno, pues cada vez que quieras acostarte conmigo, tendrás que haber realizado una rutina completa de 1 hora.” Mi amigo no podía creerlo. Después de varios reclamos, ella pidió que hicieran la prueba, que sería lo mejor para él. Tras aceptar, dicho condicionamiento se volvió un hábito que le hizo perder 15 kilos en menos de 3 meses. Ella asoció el máximo placer que su esposo podía experimentar como una recompensa por hacer algo que él detestaba. Con ello, no sólo consiguió ponerlo a hacer ejercicio, sino que vinculó placer a ello. Esto provocó que, con el paso del tiempo, mi amigo hiciera ejercicio por gusto, y no por recompensa. Personalmente no compagino con este método o el conductismo en general; pero es un ejemplo del funcionamiento del cerebro para asocial placer con cosas que normalmente rechazamos.

    Ahora que, si nada de esto le parece atractivo, le puedo recomendar 3 actividades más en particular: caminar de espaldas, pararse de manos, o rodar por el piso. A pesar de aparentar ser absurdos, y por supuesto irracionales, son los ejercicios más poderosos para ayudar al hemisferio izquierdo a remodelarse. Inténtelo y verá lo bien que se siente al hacerlo, pues es como revivir la simpleza de ser niño. Diviértase mientras lo hace, sonría y, de ser posible, hágalo acompañado de alguien a quien aprecie.

    Recapitulación

    Cuando desde muy pequeño miraba caricaturas y programas en la televisión, había algo que captaba mi atención profundamente. Un personaje pausaba su diálogo para interactuar con la audiencia que le miraba, haciéndome sentir que yo era parte de su guion o historia. A esta interacción entre realidades se le conoce como romper la cuarta pared. Con este ejemplo, comprenderá que cada vez que oramos, o buscamos tener contacto con entidades que consideramos divinas (según nuestras creencias culturales o religiosas), estamos rompiendo la cuarta pared de la dimensión o realidad en la que habitamos. La cuarta pared puede ser también una analogía al límite de nuestro Tonal o burbuja de percepción. Usted puede ejercitar la ruptura de la cuarta pared constantemente mirándose a sí mismo desde los ojos de un espectador ajeno a usted.

    Si está con un grupo de personas, ¿cómo cree que se vería desde los ojos de alguna de ellas a usted mismo? Si está solo, basta con imaginarse que su consciencia se transfiere a una cámara u ojo en cualquier parte que usted desee. El punto del ejercicio es enfocar la atención desde el exterior, de manera que nos miremos a nosotros mismos. De seguro se está preguntando en este momento cómo le beneficia esto, o qué tiene que ver con ordenar su tonal. Cada vez que rompe la cuarta pared para verse a sí mismo o a sí misma, es capaz de apreciar lo pequeños que son sus problemas. Cuando usted está en medio de una discusión entre dos personas y toma una postura imparcial, es capaz de comprender los argumentos de los contendientes, por la sencilla razón de que no se apega a dichos argumentos; es usted un espectador. De la misma forma, usted puede desapegarse de sus propios argumentos que le mantienen en estados incapacitadores.

    La recapitulación es la práctica consciente de romper la cuarta pared en eventos pasados de nuestra vida. La correcta recapitulación va más allá de solamente recordar. Es muy importante que domine su respiración para retener mayor atención durante estos procesos. Para recapitular debemos visualizar un recuerdo propio como una cinta que podemos reproducir, atrasar, adelantar y pausar a nuestra voluntad. Cuando usted ubica momentos particulares de su pasado en los que vivió sufrimiento, es necesario que detenga la escena justo en el momento en que va a sufrir (en el recuerdo). Congele ese instante y rompa la cuarta pared. Mire la situación con los ojos de un espectador y desde esa perspectiva busque una nueva interpretación del momento. Siempre es posible encontrar un motivo positivo por el que entender que aquella situación no nos destruye, sino que nos construye.

    Si un joven detiene el instante en que su padre le dijo que era incompetente por sus malas calificaciones cuando él tenía 10 años, logra romper la cuarta pared y decide ver desde el exterior aquel suceso, él tiene obtiene mayor perspectiva. Él podrá encontrar al menos un elemento positivo que reemplace el sufrimiento. Podrá decir “aquel momento me ayudó a otorgar lo mejor de mí mismo” o “después de ese día, encontré mis viejas pinturas y comencé de nuevo a realizar cuadros”. Entonces, la magia sucede cuando agradece en voz alta por dicho momento. Si el cerebro logra reemplazar el sufrimiento de cualquier recuerdo por Gratitud, su interpretación de la realidad cambiará radicalmente y su percepción de la vida será profundamente beneficiosa para usted. Si lo piensa bien, cuando agradece de corazón por algo, está añadiendo el perdón a este sentimiento, pues no puede agradecer por algo que rechaza. Puede ser que al principio no sienta autenticidad al decir GRACIAS, pero le garantizo que tras repetir la acción las suficientes veces, comenzará a sentir que las emociones negativas se disipan y sanará poco a poco.

    Para reforzar o incrementar el impacto de los ejercicios de recapitulación puede acudir a sesiones de hipnosis, regresiones o meditaciones guiadas que mantengan este enfoque:

    1. Ubicar recuerdos o memorias que dieron origen a emociones limitadoras que experimenta actualmente.
    2. Detener la escena y romper la cuarta pared.
    3. Encontrar un significado constructivo del suceso y dar gracias sinceras a las personas y elementos involucrados.

    También puede llevar el grandioso hábito de recordar su día antes de dormir, así como sus sueños justo al despertar (evite dedicar más de 30 minutos diarios a cada uno).

    Una vez que comience a realizar de forma recurrente las actividades sugeridas para ordenar su tonal, se dará cuenta que poco a poco sostiene mayor enfoque y manejo de sus emociones. Lo mejor es que este manejo que ejercerá sobre ellas no lo llevará a convertirse en una persona inexpresiva u obsesiva, sino todo lo contrario. “Controlar” nuestras emociones es dirigir el flujo de aquellas que nos capacitan e impedir que emerjan aquellas que nos incapacitan. Debe saber usted que cada ejercicio tendrá un profundo impacto en su interpretación de la vida. Eventualmente, logrará ser consciente de su respiración la mayor parte del tiempo, lo que le mantendrá despierto y con niveles de atención muy altos. El movimiento físico le llevará a incrementar su vitalidad y eliminar las enfermedades que amenazan su cuerpo. La recapitulación transformará su sistema emocional a tal grado que sentirá una ligereza a nivel físico y mental. Tome en cuenta que con el pasar del tiempo, estos se transformarán en hábitos, y que podrá acudir a ellos con el menor esfuerzo. Tome el reto de realizar los 3 principios (respiración, movimiento físico y recapitulación) para ordenar su tonal durante un mes y asegúrese de registrar los resultados.

     

    La Serpiente Emplumada y el Espejo Humeante

     

    En México existe un símbolo característico de las culturas prehispánicas que es un estandarte de la cosmovisión de los pueblos antiguos. Se encuentra en la mayoría de sitios arqueológicos de México y Centroamérica como la representación máxima de la divinidad cósmica. La serpiente emplumada es sin duda la alegoría más misteriosa heredada de la sabiduría tolteca, pues mientras representaba la trascendencia espiritual del hombre indígena, para el español y resto de Europa era reflejo de su interpretación religiosa relacionada con la maldad y el pecado. Lamentablemente, tras la colonización del nuevo continente, el significado real de la serpiente emplumada quedó olvidado, y sólo los sabios con acceso al nagual pudieron preservar el poder del símbolo. Muchos antropólogos han dedicado gran parte de sus estudios a definir y reconstruir el concepto de la serpiente emplumada, modelando un fundamento que armoniza con el pensamiento trascendente del México antiguo. Personalmente creo que las respuestas a las condenas culturales que sufren los mexicanos actualmente se encuentran en el entendimiento de la sabiduría tolteca; en las raíces del pueblo.

    Para el tolteca, todos los animales en la existencia tienen una relación con el hombre a través de su personalidad. Se relaciona al jaguar con el poder, al cóndor con la longevidad, al lobo con el acecho, a la tortuga con la sabiduría, y la lista sigue. Este vínculo puede llegar a ser tan bien comprendido que cuando comenzamos a personificarnos con animales, dichas virtudes pueden ser mejor experimentadas y se impregnarán en nuestro ser como parte de nuestra conexión con la naturaleza.

    La serpiente representa las condiciones físicas del ser humano que le mantienen en apego a la materia y todas sus formas y su sabiduría para dominar dichas condiciones. La condición de arrastrarse para moverse alude a las circunstancias limitadoras de mantenerse “pegados” a la tierra. Así es como todos nacemos, y nuestras condiciones sociales nos mantienen en este estado. Este simbolismo mantiene cierta similitud con la interpretación judeocristiana, que relaciona la serpiente con atributos terrenales condicionados, incluido el pecado. Así mismo, el águila es, para la mayoría de las sociedades americanas precolombinas, el símbolo máximo de libertad y poder. Son las alas del águila y su sentido de plenitud lo que ha inspirado al ser humano a mantener un vínculo de fortaleza espiritual con este animal.

    Podrá anticipar lo que significa pues la unión de la serpiente y el águila en un profundo símbolo metafórico como lo es la serpiente emplumada. La imagen de Quetzalcóatl (quetzal: ‘pluma’ y cōātl: ‘serpiente’ en náhuatl) manifiesta las capacidades del ser humano de trascender sus condiciones humanas, elevándose como un ave por los cielos, sin perder sus cualidades natas en el proceso. Es una representación de la poderosa evolución del ser, que evoca la sublime fusión de las necesidades materiales con las aspiraciones espirituales. En esta bella metáfora, la trascendencia cósmica o divina de una persona no se ve limitada por las circunstancias mundanas que vive, sino por lo que su sincera intención y decidida voluntad le confieren. Al llegar a este estado de consciencia, se dará cuenta que usted y la existencia ya son perfectos, pero se encuentran en un camino de perfeccionamiento constante. Este es el proceso del masehualistli, que significa “merecimiento”. Aquel que busca ser merecedor de su propia divinidad se le conoce como Macehual. Le invito pues a buscar y leer la leyenda de la creación del cuarto sol, en la que el guerrero Nanahuatzin demuestra su valentía, floreciente de su aspiración por trascender, a pesar de poseer un pasado que le condenaba como pecador.

    Somos seres perfectos y perfeccionables. Saber y creer eso nos hace libres.

    No es de sorprenderse cuando se encuentra una relación entre el movimiento de una serpiente que busca ascender a los cielos, con el símbolo del kundalini (proveniente del hinduísmo), que alude al ergimiento de la columna vertebral (con forma de serpiente) mediante la alineación de 7 puntos energéticos conocidos como chakras (llamados “kuekueyos” desde la óptica de Anáhuac). Cabe destacar que el quetzal (ave endémica de Centroamérica) tiene una fuerte relación con Quetzalcóatl, pues por su peculiar anatomía semeja una sepiente en vuelo. Cada vez que se contemplaba a un quetzal volar, significaba que un ser humano se había “elevado a los cielos”, en el sentido espiritual de la palabra. Hoy en día este animal, junto a otros considerados como sagrados en América, se encuentra en peligro de extinción.

    Por otra parte, el espejo humeante es también una divinidad que metafóricamente representa una condición elemental en la vida de todo ser humano. Teskatlipoka es el nombre con el que se conocía a este personaje. Los sabios aseguran que el símbolo detrás del Teskatlipoca se encuentra en el espejo humeante. La alegoría del espejo podemos encontrarla en diversas culturas del mundo, desde Egipto hasta el Tibet. Tal vez ya ha escuchado o leído la frase “Somos espejos de nosotros mismos”, o expresiones como “se está reflejando en tal persona”. Pues es necesario comprender esta idea para estimular un profundo despertar de consciencia. En mi libro “Las Dos Realidades” explico detalladamente el significado de la analogía, clasificándo la enseñanza en cuatro niveles de consciencia del espejo.

    Para comprender la magia de los espejos deberemos conectarnos con nuestro sentido filosófico, permitiéndonos ver en los espejos las analogías necesarias para aprender a través de ellos.

    Para dejar lo más claro y simple la analogía del espejo, le comentaré algunos ejemplos que le ayudarán a reconocer el poder de mirar nuestro reflejo en los demás. Si veo fealdad en una persona, inconcientemente me considero feo. Si me molesta una actitud en una persona, es porque es una actitud que yo mismo hago. Si soy intolerante la soberbia de alguien, es porque existe soberbia en mí. Si juzgo a los demás por sus creencias o apariencias, es porque me paso juzgándome a mí mismo. El rol que juega el humo en la metáfora es crucial para su total comprensión. El humo es todo aquello que nos impide ver el espejo, que va desde las incorrectas interpretaciones de la realidad, hasta sucesos y actividades que impactan a escala global. El humo es el velo indú conocido como maya, el cual nos limita de ver la realidad tal como es y nos mantiene sumergidos en una incesante búsqueda sin aparente rumbo. El espejo humeante es la ilusión que impide al ser humano ver más allá de su película subconsciente. En pocas palabras, usted no ve el mundo tal como es; usted sólo interpreta el mundo. Su interpretación es el humo, y el mundo el espejo.

    Cuando uno sopla el humo con intención, disipa la nube de sus miedos, limitaciones y hasta enfermedades que tienen raíz en la emoción.

    Siempre he relacionado la manifestación de un malestar en la boca del estómago con una batalla interna contra “lo peor de mí mismo”. Esta sensación siempre aparece cuando juzgo, envidio, celo, odio, o desprecio a alguien. Se siente como un fuego interno que no nos permite estar en paz. En México decimos que “nos tocan el ego”, y en el peor de los casos, que lo golpean. Si tan sólo fuera consciente de que ese malestar es causado por la ilusión del espejo, viviría constantemente agradeciendo y deseando lo mejor para los demás. Entenderá que si hace daño a su prójimo, realmente se hace daño a sí mismo. Así pues, obtiene el poder de decidir la imagen que usted como espejo, proyecta a sus semejantes. Entenderá que no sólo sus semejantes son un espejo, sino también los animales, las plantas, la tierra, los elementos y el Universo mismo.

    Permítame regalarle una práctica que le dará más poder y claridad en su vida. Hoy mismo redacte un nuevo acuerdo en el que acepte que su prójimo funciona como un espejo de usted mismo o usted misma. Podría escribir decenas de páginas sobre las diferentes disciplinas, como neurociencia o la física misma, que respaldan la afirmación, tanto en su sentido literal como en el figurado. Pero estoy convencido de que aceptar este acuerdo hoy y trabajarlo de forma consciente, le llevará a despertar un área particular de su experiencia sobre la vida que siempre ha deseado activar. Me permito adelantar que a lo largo del camino del espejo, se verá enfrentando crisis de identidad que son naturales. Pero siempre que desee volar como una serpiente emplumada y su intención sea evolutiva, basada en el amor, encontrará fascinante la sensación de saber quien es usted debajo de todas las máscaras que el tiempo y el sueño han construído. Se sentirá más real y auténtico de lo que ya creía ser y obtendrá la energía y sabiduría para diseñar su identidad. Encontrará fuerza para dar lo mejor de sí mismo.

     

    El camino del guerrero y guerrera

     

    La filosofía de la guerra y su percepción sobre la misma ha dado identidad a cada cultura alrededor del mundo. El significado de la guerra en sí mismo es un reflejo de nosotros mismos, y nuestra interpretación sobre ella nos dice cómo vivimos nuestra vida. Si se encuentra en un mundo en el que es bombardeado constantemente por imágenes violentas sobre guerra, es muy probable que no haya logrado comprender el verdadero significado de la misma. Es probable que piense que la guerra es causada por el odio, la soberbia, la avaricia y otros atributos destructivos. Los medios de comunicación internacionales se han encargado de dejar bien sembrada la relación guerra-miedo en usted. Esta es una impronta que no necesariamente es verdad, pero que se mantiene alimentada a lo largo de los años para facilitar el control de las sociedades en general. No es mi intención escribir una crítica sobre el tema, sino más bien, proponerle un nuevo concepto sobre la guerra para mejorar su vida.

    Nuestros abuelos descubrieron el verdadero “enemigo” del ser humano decenas de miles de años atrás. Usted es su peor “enemigo”. Creo que sobran las palabras para explicar por qué, en el camino del crecimiento personal, usted es su enemigo más peligroso. La consciencia del espejo nos guía para distinguir nuestra enemistad con esa voz interna que pasa juzgando todo lo que sucede allá afuera. Todos poseemos esa voz interna que juzga constantemente la forma de comportarse de los demás y la propia.  La  verdadera guerra de aquellos que buscan evolución y constante mejora en su existencia es en contra de ese juez interno.  Es un guerrero o guerrera cualquier persona que decide incursionar en el mundo interno de las emociones, los recuerdos, los sueños y  los miedos.  Sólo con una actitud de guerra se puede vencer el miedo, o al menos aprender a confrontarlo, y entonces transformarlo en un aliado.  A este proceso de autoconocimiento con intención de trascendencia se le denominó La Guerra Florida.

    Le compartiré algunas de las cualidades potenciadoras que la actitud de guerrero o guerrera ofrecen en su vida y que le permitirán experimentarla con mayor plenitud. En la guerra es imposible sobrevivir si no se está atento. La capacidad de mantenerse en el “aquí” y “ahora” es un acto de guerra en sí mismo. En la guerra, uno jamás se debe visualizar perdiendo una batalla; puesto que se estará preparando para la derrota y no para la victoria. Esta forma de pensar la puede aplicar en su vida ordinaria, con aquellos desafíos triviales o elementales que definen su historia personal. Un guerrero jamás se doblega, es preciso y da lo mejor de sí mismo, hasta el último aliento de vida. El guerrero es fuerte, paciente y siempre seguro de sí mismo. Le garantizo que vivir en actitud de guerrero ha sido la decisión más importante que he tomado en mi vida, pues fue así como el sufrimiento y la tragedia se desvanecieron poco a poco de mi interpretación de la realidad.

    Espero que entienda usted que el objetivo principal de un guerrero o guerrera no es el de exterminar a su enemigo, sino el de mantenerse de pie hasta el final de la guerra.  El guerrero tolteca es sabio; siempre anticipado y sin llegar a la obsesión. Busca siempre el bien para sí mismo y para su gente. No hay movimiento más sabio para el guerrero que ganar la batalla sin haberla peleado. El guerrero está siempre buscando formas nuevas para renovar su energía y discierne los momentos y lugares precisos para utilizarla. Piense como un guerrero ante las complicaciones y situaciones difíciles que se presenten en su vida. Tan sólo estar de acuerdo con llevar una actitud de guerrero para sí mismo y para la vida es comenzar a forjar hábitos que le transformarán para bien.

    Nuestros abuelos pensaban que el inframundo se encontraba en nuestro interior. Decender hasta ese lugar requería de valor; una férrea actitud de guerrero. Sólo así se podría luchar contra nuestros peores “demonios” y trascender al cielo. Este cielo es la metáfora que alude al estado superior de la consciencia, en donde la diferencia entre el bien y el mal se desvanece; la dualidad desaparece y nos convertimos en serpientes emplumadas. El guerrero tolteca no se conforma con inicar el camino desde el interior. Tiene que ordenar su tonal de manera paralela para empoderarse en el trayecto. Así pues, mediante la meditación, la danza, la música, la astronomía, la cocina, y demás disciplinas, se encontraban en constante perfeccionamiento.  ¿Es usted una víctima de las causalidades de su vida, o enfrenta cada situación con la sabia actitud del guerrero?

    La constante y aparentemente interminable lucha interna puede llevarnos al descubrimiento de nuestras mejores y más brillantes cualidades. El guerrero no está excento de sentir miedo; sin embargo, aprende a transformarlo en aliado, encarándolo y sabiendo manejar sus emociones en el proceso del enfrentamiento. Él comprende que el miedo es una reacción natural de protección; un impulso de prevención que le mantiene despierto y alerta. Aún así, él recuerda que sus mayores victorias provienen de aquellas batallas en las que su movimiento de mayor estrategia es la del “no hacer”. El guerrero desafía el miedo de dos formas: no haciendo, y haciendo. Al “no hacer”, contempla el miedo como una emoción fundamental de la que se desprenden otras más, como el odio, la ira, la vergüenza, la tristeza o la soledad. Cuando “no hace”, logra pacientemente desvanecer la voz interna que le limita, y así, tarde o temprano, es reemplazada por el placentero sonido del silencio interno, es decir, de la realidad fundamental que le rodea. El aire que respira, el canto de las aves o el correr del agua se vuelven la melodía que sustituye la voz interna que provoca el miedo. Entonces procede a hacer. Cuando “hace”, actúa sabiendo que las voces internas, a pesar de continuar existiendo, cesarán una vez que se tome acción. El guerrero acalla la voz interna actuando, pues el pensamiento suele limitar su poder creativo. El guerrero aprende a escuchar su corazón, a decir lo que sabe y siente, y a pensar con intención de crear.

    El guerrero también ama su templo, pues comprende que este es el vehículo temporal con el cual experimenta la realidad. Un guerrero respeta cada órgano que le compone, administrando su energía conscientemente y poniendo en constante acción los llamados de su intuición. Utiliza sus manos para construir, sus pies para aventurarse, su boca para dirigir y motivar, sus oídos para escuchar, sus ojos para ver, y su sonrisa para inspirar. Sabe que su cuerpo es un medio de cimentación, y que tanto debe cuidarlo como usarlo. El guerrero valora la sobriedad, pues ha aprendido que la vida se puede degustar de forma plena renunciando a los excesos. Pone sus dones y capacidades al servicio de la vida, pues sabe que es el sentido evolutivo de la existencia misma.

    Sólo viviendo como un guerrero se puede hacer frente al sufrimiento. Sólo así se puede comprender el verdadero sentido evolutivo de la creación. Las diferentes disciplinas físicas de origen guerrero forman al individuo y le moldean perfecto para el acto de generar. El guerrero busca la correcta inversión de su energía, pues su vitalidad es fundamental para sostenerse en pie hasta el final de la guerra. La guerra interna es el drama que el ser humano se inventa para dar sentido a su vida, y sabe que si se apega a ella, perece. Así pues, el tolteca aprende a vivir sus guerras con una sonrisa en el rostro, sin renunciar al constante proceso de crecimiento y perfeccionamiento alejado de toda obsesión; medido y atinado. Si usted aprende a forjarse desde la guerra florida interna, los peores escenarios de su vida tendrán un emocionante giro de victoria, y comprenderá que la actitud guerrera no es destructiva ni desgastante, sino un inmenso goce del que su energía vital encuentra flujo constante e interminable. Sepa usted que el decreto del guerrero está impulsado por la perfecta e inextinguible energía del Universo, y que su palabra empoderada es capaz de materializar cualquier idea o sueño que manifieste con intención. Sus límites no son el cielo, ni el Sol, ni la Vía Láctea ni las interminables galaxias esparcidas a lo largo del cosmos. Sus límites provienen de la sabiduría interna que subyace en lo profundo de su corazón, que encuentra siempre la razón y el camino para alcanzar la realización. Sus límites van más allá de su propio cuerpo y de la existencia misma. El guerrero no tiene límites, porque todo aquello que aparenta ser un obstáculo o impedimento para alcanzar aquello que más desea, es siempre un emocionante incentivo para iniciar una nueva y mejorada aventura que vivenciar.

    Sea un guerrero y trazará el verdadero camino al conocimiento. Viva como un guerrero y verá que poco a poco “sus demonios” huyen despavoridos de la gran luz que brota de su tonal.

     

    El Decreto

     

    El pensamiento es una semilla; la palabra es la raíz del árbol; la acción son el tronco y sus ramas; los resultados, el fruto.

    He leído sobre el poder de las palabras como un curioso explorador desde mi temprana adolescencia. Por ello, quisiera compartir con usted mis aprendizajes sobre el tema, puesto que sé lo que representa retomar poder a través del verbo. Decretar es el acto de decir y creer firmemente en lo que se dice. Usted decreta porque cree en lo que dice, sea o no verdad desde la percepción de alguien más. El decreto y la creencia comparten una íntima relación. Sin embargo, hay algo más poderoso que la creencia como la conocemos hoy en día, y es la convicción. Estar convencido de algo va más allá de creerlo. La palabra en comunión con la convicción le otorgan el poder de la manifestación. El decreto tiene como propósito final manifestar, consciente o inconscientemente. Sin embargo, hay ciertas cosas en nuestra realidad que nos impiden manifestar de forma tan inmediata. A su ser racional le es imposible estar convencido de poder manifestar un auto último modelo tan sólo con decirlo, y esto se debe a que en su sistema de creencias no está registrada esta posibilidad. Sin embargo, si constantemente decreta que llegará un auto último modelo a su vida, pone distintas fuerzas de la naturaleza en movimiento para su pronta manifestación.

    Cualquier acuerdo se ve exponencialmente reforzado cuando se decreta. Intente un ejercicio de alto impacto psicológico. Mírese en cualquier espejo que tenga en su casa. Diga en voz alta al espejo “Soy feo”, indefinida cantidad de veces. Estoy seguro que en menos de 10 minutos comenzará a sentir una ligera incomodidad general. En ese momento deténgase. Esa incomodidad es un estímulo de que aquello que está diciendo está comenzando a creerlo, y no es lo que usted desea. Si lo siguiera repitiendo, lo llegará a creer y eso afectará su autoestima. Entonces, repita la cantidad de veces que sea necesario frente al espejo “Eres hermoso (o hermosa)”, o “Eres maravilloso (o maravillosa)”. En mucho menor tiempo, sentirá que dentro de usted se enciende un “chispazo” que le hace recuperar la postura y la necesidad de sonreír. No espere a sentirlo para hablarlo, sino háblelo para sentirlo. Si lo repite lo suficiente, comenzará a experimentar un estado de éxtasis que puede degustar sobriamente. Puede agregar cualquier calificativo que desee y considere constructivo para mejorar su vida. Por favor inténtelo; es simplemente revelador. Este ejercicio le demuestra el poder del decreto en su vida proviniendo desde su interior. Y como usted hoy es consciente de que su semejante es un espejo, comprende el poder que sus palabras tienen sobre quienes le rodean y sobre usted mismo.

    ¿Posee usted un lenguaje constructivo o destructivo? Si no piensa muy seguido esto, hoy es momento de reflexionarlo y transformarlo en un hábito. Su lenguaje no sólo define quién es usted, sino también influye en toda su realidad. ¿Usa palabras que aluden a la destrucción, enfermedad, sufrimiento, competencia? En muchas familias crecen con un vocabulario de carencias, donde “no hay”, “no alcanza” y “no se puede”. En las empresas se habla de “destruir a la competencia” o “ser un feroz lobo” para alcanzar el éxito, especialmente en las ventas. El mismo español latinoamericano refiere en su lenguaje a la figura femenina y materna con diferentes expresiones peyorativas. Piense cuántos significados y maldiciones se han creado en torno a la madre en la cultura mexicana. Pero ser padre, en la misma cultura, está relacionado con estar correcto o ser espectacular. Si quiere cambiar su vida para bien, reestructure su lenguaje y aplique un vocabulario constructivo en todo momento. Sea consciente de lo que dice y elija calificativos constructivos.

    Me encantaría dejar en usted una reflexión sobre el poder del decreto y del espejo en acción. Pudo haber tenido la suerte que durante su infancia, en algún momento alguien le enseñó a que si le decían cosas hirientes en la escuela, respondiéramos con un “Espejito, espejito”. Los que tuvimos la fortuna de hacer uso de dicho decreto, créame que nos empoderábamos ante una amenaza verbal de la sociedad. Esta frase funcionaba como un escudo emocional altamente efectivo. Conforme crecimos, nos pareció ridículo seguirlo utilizando, y como dejamos de creer en él, dejó de funcionar. Cuando alguien hoy le dice cosas hirientes, saber que es usted un espejo le puede dar mayor libertad. Sería muy difícil que se tome las cosas personalmente. No tiene que decirlo, basta con saberlo y creerlo. Si le dicen que no es atractivo, sepa usted que eso es tal cual como la otra persona se percibe a sí misma y su situación. Usted sabe que es atractivo o atractiva y está en constante perfeccionamiento. Por esto último es que no puede desechar las palabras de su prójimo en su totalidad, pues a pesar de ser usted un espejo, y por estar en constante perfeccionamiento, puede filtrar las palabras y utilizar sólo las que le permitan construirse a sí mismo.

    El sabio es un espejo, y como tal, hace sabio a quien le ve.

    Tan sólo tómese un minuto para comprender la expresión anteriormente escrita, rescatada por nuestros antiguos abuelos. Usted es sabio cuando responde con un lenguaje constructivo ante uno destructivo. Es usted sabio cuando utiliza sus palabras para bien, y elige meticulosamente cada oración que utiliza para expresar ideas y emociones de manera más asertiva. Usted es sabio cuando vive en silencio interno, aún cuando todo a su alrededor es caos y ruido. Su sabiduría interna yace en la elección de sus palabras. Sepa elegir cuidadosamente lo que dice y cómo lo dice. El problema que tiene la mayoría de las personas es que logra ser consciente de sus palabras una vez que estas ya han salido de su boca; especialmente cuando son hirientes.

    El silencio es la llave para acceder a la comprensión total del poder de la palabra. Es a través del silencio como nuestro cerebro reevalúa la importancia e impacto de todo lo que decimos. Es verdad que en el silencio están las respuestas a todo. Le invito pues a que realice la siguiente actividad cuando más le convenga.

    Durante una semana completa, busque el silencio total. Esto significa simplemente NO HABLAR. Evite decir cualquier cosa y apéguese a la idea de expresarse sin palabras. Es probable que este ejercicio sea complicado de llevar a cabo, en especial si lleva una vida en la que la comunicación es indispensable. Esa es la verdadera magnificencia de la actividad, pues en sí, es un acto radical para cualquier ser vivo. Sea disciplinado y consciente en todo momento. Cada vez que suelte alguna palabra, regrese a su objetivo central. Le recomiendo que realice esto en una época de poca actividad laboral, de manera que no afecte negativamente su desempeño general. Yo mismo llevé a cabo esta tarea en una época de mucha actividad laboral. Le hablaré desde mi experiencia para que comprenda la trascendencia que el silencio representa.

    Al principio me pareció como un desafío que podía aprender a disfrutar. Lo intenté algunas veces cuando era niño, tomándolo como un juego entre compañeros que nos duraba pocos segundos. Así fue como conscientemente comencé a callar. Por supuesto que para mi círculo social de esta época esto fue inusual y hasta motivo de burla. Sin embargo, dirigía mi enfoque en no decir palabra alguna. Comencé a comprender la importancia de la comunicación de manera general. Transmitir información se tornaba difícil, y tenía que hallar formas distintas para lograrlo. Honestamente, el silencio me llevó a aislarme un poco en casa, pues en la ciudad era casi imposible mantenerse en silencio por los diferentes estímulos externos. Entonces me di cuenta de que la mayoría de palabras que salían de mi boca, eran causados por estímulos subconscientes sobre los que no tenía control alguno. Hablaba sólo para ser parte de mi entorno. No hablaba desde mi Ser, sino que lo hacía por reacciones provocadas por el mundo exterior.

    Comencé a valorar la cualidad más importante que perdemos mientras hablamos: escuchar. Cuando interactuaba con la sociedad, el silencio me hacía perder por momentos mi identidad. El tráfico de palabras que entraba a mi registro cerebral era mucho mayor del que salía. Por ello comencé a involucrarme aún más en los problemas de los demás. Así comencé a sensibilizarme por el prójimo. Le aseguro que el silencio me llevó a potencializar mi capacidad de ver. Fue como si el lente con el que siempre había mirado la realidad estuviera sucio, y el silencio me ayudara a limpiarlo poco a poco. Por supuesto que el silencio me llevó a nadar en la turbulenta corriente de mis pensamientos. Evidentemente, por no poder decir palabra alguna, en mi cabeza sucedían diálogos y debates sobre todo lo que pasaba a mi alrededor. Pero cuando dirigía la atención a lo que veía, poco a poco me fue siendo más fácil acallar dichos pensamientos. Gracias al silencio, se encuentra la belleza en la flor y se degusta el canto de las aves por la mañana. Encontré paz dentro de mí para contemplarla afuera. Pude ver el efecto de las palabras negativas, y me di cuenta lo destructivo podía llegar a ser conmigo y con los demás tan sólo con mi vocabulario. Así fue como decidí distanciarme de todas las personas que mantenían un lenguaje destructivo como hábito en sus vidas.

    Una vez que logré cumplir con la primera semana, me propuse llevarlo a cabo un mes. La diferencia es que en esta ocasión me permití hablar sólo lo necesario. Simplemente quedé impresionado con la manera en que filtraba las frases que salían de mi boca. Hablar sólo lo necesario me obligaba a elegir bien las palabras para poder ser puntual y eficiente en mi expresión. Pensé entonces que era un excelente momento para practicar el lenguaje asertivo. Como mi cerebro estaba más atento a lo que tenía que decir, me aseguraba que fueran palabras productivas y de impacto positivo las que emanaran de mi boca. Comenzó así la aplicación intuitiva de un lenguaje consciente y constructivo. En este camino, busqué la impecabilidad de mis palabras; un acuerdo tolteca rescatado por nuestros viejos abuelos y que ha sido divulgado por diversos autores con afinidad a la toltequidad.

    La respuesta para alcanzar la impecabilidad de sus palabras la encuentra en el silencio. Este le hace consciente del poder que el verbo tiene en su vida y en la de los demás.

    La enseñanza que el silencio ha dejado en mi vida se vio reflejada en la forma de expresarme en mi realidad. Ello transformó mi percepción sobre la misma, llevándome a materializar gran parte de mis decretos. Usted puede también ejercer poder con sus palabras y obtener resultados contundentes, pero le aseguro que si ello le provoca estrés, frustración, ira, o cualquier otra emoción destructiva, dicho poder es su enemigo. El verdadero poder que la palabra otorga es de libertad. Si habla y no siente peso, mental o físico, entonces su palabra es constructiva y liberadora. Busque libertad en la palabra, no condicionamientos. ¿De qué le sirve decretar y transformar sus sueños en realidad, si al final habrá algo en su interior que le haga sentir vacío? Que sus palabras sean un medio por el cual también sus semejantes encuentren sabiduría, consuelo, motivación y bienestar.

    A continuación, le presento 7 decretos de origen nagual. Esto significa que llegaron a mí por circunstancias que trascienden la comprensión racional. Estos decretos son la reconstrucción de diversos fragmentos literarios, filosóficos y culturales, orquestados por una consciencia superior a la propia, y que han sido preservados en el nagual durante cientos de millones de años. Es la intención primogénita de la creación, expuesta racionalmente para concebir nuestro poder creativo como seres humanos en evolución. Los comparto con usted porque le deseo lo mejor. Estoy seguro de que si los repite en voz alta todos los días de su vida, comenzará a vivir una profunda transformación que le llevará a experimentar la realidad en todo su esplendor. Es importante aclarar que yo mismo los he practicado y que desde el primer día mi vida ha mejorado considerablemente. Le recomiendo ampliamente que los escriba en un lugar donde pueda verlos diariamente. Recuerde que el poder del decreto se encuentra en creer lo que uno dice. Su tono de voz juega un papel importante para que su psique crea lo que reproduce su voz. Repetirlos todos los días de manera disciplinada le llevarán a convertirlos en un gran hábito.

     

    Crea lo que dice y el Universo se encargará de crearlo.

     

    Primer Decreto

    “Soy la perfecta manifestación de Dios en cuerpo, mente y espíritu”.

     

    Este es el decreto más poderoso de todos. Me atrevería a decir que este es el único que realmente necesita repetir todos los días. Es tan poderoso que, independientemente del lenguaje en el que se pronuncie, si se dice con la intención adecuada, el Universo y nosotros nos volveremos uno sólo. Pero el poder de este decreto reside completamente en nuestra interpretación de Dios, creamos o no creamos en él.

    ¿Quién es Dios?

    Dios es simplemente el nombre que se atribuye a cualquier fuerza o energía de la que no somos totalmente conscientes, pero de la que formamos parte. Para mí, Dios es la luz actuando en el nagual, mientras que yo soy el tonal (mi propio tonal). Recuerde que el tonal es una pequeña fracción de la totalidad de la existencia que podemos percibir, siempre inmensa y aparentemente inalcanzable. Para usted Dios tal vez sólo sea luz, o quizás amor. Probablemente piense que Dios es la consciencia, personal o colectiva. Quizás se sienta escéptico y niegue rotundamente su existencia. O bien, simplemente ha decidido llamarlo “Universo”. Lo que puedo asegurarle, es que su Dios o Universo, son una interpretación metafórica muy profunda de lo que nosotros mismos somos. Si su interpretación personal de Dios es limitada, violenta, o bondadosa, en lo más profundo de su ser, así se percibe a sí mismo. Con esto no me refiero a que usted, y sólo usted, es Dios, sino que todos somos como una representación de Dios a escala.

    A continuación le voy a invitar a que defina a Dios. Tengo una lista personal que he creado a lo largo del tiempo, y que hoy decido compartir con usted. Le voy a recomendar un ejercicio práctico que puede hacer justo ahora. Lea la lista dos veces. Asegúrese de leerla en voz alta la segunda ocasión. Al terminar, ubique los adjetivos que resonaron mejor con su filosofía y valores personales. Esta es una lista de cualidades armónicas que asocio con Dios, las cuales me ayudan a perfeccionarme constantemente. Son las virtudes que inspiran crecimiento y evolución en mí. Por favor siéntase libre de agregar más cualidades en los espacios blancos que hay debajo de la lista. Recuerde que estamos diseñando su interpretación de Dios para encontrar su ser verdadero.

    • DIOS ES CONSCIENCIA
    • DIOS ES EL UNIVERSO.
    • DIOS ES LUZ.
    • DIOS ES AMOR.
    • DIOS ES ETERNO.
    • DIOS ES VIDA.
    • DIOS ES PAZ.
    • DIOS ES LIBERTAD.
    • DIOS ES SABIDURÍA.
    • DIOS ES ABUNDANCIA.
    • DIOS ES SALUD.
    • DIOS ES GRATITUD.
    • DIOS ES ILIMITADO.
    • DIOS ES FELICIDAD.
    • DIOS ES ALEGRÍA.
    • DIOS ES IMPECABILIDAD.
    • DIOS ES CALMA.
    • DIOS ES TRANQUILIDAD.
    • DIOS ES FORTALEZA.
    • DIOS ES BALANCE.
    • DIOS ES ENERGÍA ACTIVA.
    • DIOS ES INTENCIÓN.
    • DIOS ES EMPATÍA.
    • DIOS ES TEMPLANZA.
    • DIOS ES PROSPERIDAD.
    • DIOS ES SATISFACCIÓN.
    • DIOS ES INTELIGENCIA.
    • DIOS ES DISCERNIMIENTO.
    • DIOS ES PODER.
    • DIOS ES VITALIDAD.
    • DIOS ES MAGIA.
    • DIOS ES CONOCIMIENTO.
    • DIOS ES VERDAD.
    • DIOS ES EXPLORACIÓN.
    • DIOS ES PERCEPCIÓN.
    • DIOS ES BELLEZA.
    • DIOS ES LIGEREZA.
    • DIOS ES COLABORACIÓN.
    • DIOS ES RESPETO.
    • DIOS ES INSPIRACIÓN.
    • DIOS ES CRECIMIENTO CONSTANTE.
    • DIOS ES PURIFICACIÓN.
    • DIOS ES ENTENDIMIENTO.
    • DIOS ES PASIÓN.
    • DIOS ES ARMONÍA.
    • DIOS ES BIENESTAR.
    • DIOS ES APRENDIZAJE.
    • DIOS ES TRASCENDENCIA.
    • DIOS ES BENEVOLENCIA.
    • DIOS ES CLARIDAD.
    • DIOS ES PERSEVERANCIA.
    • DIOS ES EFICIENCIA.
    • DIOS ES HONOR.
    • DIOS ES LEALTAD.
    • DIOS ES ACEPTACIÓN.
    • DIOS ES INTEGRACIÓN.
    • DIOS ES REALIZACIÓN.
    • DIOS ES VICTORIA.
    • DIOS ES EQUILIBRIO.
    • DIOS ES ESPONTANEIDAD.
    • DIOS ES TOLERANCIA.
    • DIOS ES AIRE.
    • DIOS ES AGUA.
    • DIOS ES FUEGO.
    • DIOS ES TIERRA.
    • DIOS ES CREATIVIDAD.
    • DIOS ES ÉXITO.
    • DIOS ES SIMPLICIDAD.
    • DIOS ES SILENCIO.
    • DIOS ES DICHA.
    • DIOS ES PLENITUD.
    • DIOS ES CRECIMIENTO.
    • DIOS ES IMAGINACIÓN.
    • DIOS ES DEGUSTACIÓN.
    • DIOS ES ARTE.
    • DIOS ES AMABILIDAD.
    • DIOS ES COMPASIÓN.
    • DIOS ES HERMANDAD.
    • DIOS ES FLUIR.
    • DIOS ES INTIMIDAD.

    La Manifestación

    Basta con decir en voz alta, “Yo Soy la perfecta manifestación de Dios, en cuerpo, mente y espíritu”. El poder de este decreto es que atribuye las mejores cualidades de lo que usted cree que es la fuerza llamada “Dios” a su propio ser. Cuando usted decimos este decreto, reafirmamos la convicción de que en el momento presente somos lo mejor de nosotros mismos que nos es posible.

    Si lo pensamos bien, cuando estamos de acuerdo que somos “la perfecta manifestación de Dios”, con todas las virtudes y atributos que le otorgamos, comenzamos a vivir de acuerdo con sus nuestros más altos estándares morales y humanistas. Emprende entonces una vida espiritual verdadera. Por ello en el decreto se dice claramente que somos la perfecta manifestación; porque no hay más que mover. La idea del perfeccionamiento constante nos inspira a llevar una vida en la que experimentamos de forma evolutiva. En este caso la palabra “perfecta” habla también de lo “perfeccionable”. De hecho, un guerrero es consciente de que es ya perfecto, lo que le da paz y tranquilidad a su corazón, mas lucha en la “guerra (florida)” de la constante perfección, como una danza o juego digno de su experiencia humana.

    La razón por la que el decreto especifica que somos “la perfecta manifestación de Dios” en cuerpo, mente y espíritu, es para recordarnos nuestros 3 planos fundamentales de entendimiento de la realidad y alinearlos al decreto mismo. El primero, su cuerpo, es el vehículo que carga su consciencia. Es un templo que, si ama y valora lo suficiente, dignifica diariamente respetándolo, cuidándolo y trabajándolo. El segundo, su mente, está compuesta por varios órganos que trabajan en conjunto; como el cerebro, el corazón y el intestino. Ambos funcionan en colaboración para ofrecerle percepción, interpretación, emoción y decisión en la vida. Sin embargo, la mente suele contaminarse a causa de interpretaciones disruptivas que ha experimentado a lo largo de su historia personal. Por ello, nos referimos a la mente como el mecanismo que le permite entender su entorno y a sí mismo, más allá de sus necesidades primitivas. Y el tercer plano, el espíritu, es simplemente la energía perceptiva que tiene usted de sí mismo y que los demás tienen de usted, y que trasciende las limitaciones materiales. El espíritu de una persona puede prevalecer por años a través de las enseñanzas y vínculos que creó mientras estuvo viva. Si usted no cree en que posee un espíritu, permítame ofrecerle la alternativa de llamarle “esencia”. Su esencia, trasciende la personalidad y la forma física del cuerpo. En su esencia, se encuentra la historia de las estrellas a nivel atómico, así como la herencia de sus antepasados a nivel genético. Pues esto es su espíritu. Su espíritu es un tonal radiante, capaz de viajar por el nagual sin la necesidad de un cuerpo humano.

    ¿No cree usted que decir “Soy la perfecta manifestación de Dios, en cuerpo, mente y espíritu” sería suficiente para mejorar su vida paulatinamente a partir de hoy? Este decreto es la clave para ampliar de una vez por todas la pequeñísima percepción de la realidad en la que vive. Estará dando pasos de gigante en la exploración de su propio tonal y del mismo nagual. Sobra decir que este es el acuerdo más poderoso que puede crear en su vida. Cuando usted está de acuerdo con ser una encarnación de Dios, como sea que usted cree que es, se estará dando la oportunidad de iniciar una profunda relación con usted mismo y con el cosmos.

    Quisiera recordarle que para adaptar el hábito de repetir este decreto, es necesario definir qué es o cómo es Dios para usted. Descubrirá que este proceso puede transformarlo de manera radical, ya que al mismo tiempo usted está diseñando la mejor versión de usted mismo. Mientras se encuentre escribiendo su lista notará que, desde lo profundo del corazón, surge una nueva sensación que le hará sentirse más despierto. Escribir y decir en voz alta su lista es uno de los ejercicios más reveladores que podemos realizar, tanto de manera individual como integral. Le recomiendo que considere renovar la lista recurrentemente, así como simplificarla con los elementos que considere más importantes.

    Recuerde que no debe repetir la lista todos los días. La lista sólo hay que repetirla en voz alta cuando crea que debe modificarla. Finalmente, su lista personal sobre quién y qué es Dios se ve resumida en un solo decreto: “Soy la perfecta manifestación de Dios en cuerpo, mente y espíritu”. Cuando dice esto en voz alta, y con la convicción de que es así, estará decretando todo lo que usted mismo ya escribió en su lista. En un comienzo no se limite a escribir las cualidades que más le gusten. Precisamente para conocer a Dios, uno debe mirar hacia adentro primero. Sea como un niño durante esta expedición. Explore con su imaginación las diferentes personalidades que Dios tiene para usted. Pensar así ayudará a que el juicio que tiene sobre usted mismo sea mucho menos opresivo.

    A partir de ahora, los 6 decretos restantes son frases que buscan complementar de manera sólida su enfoque a lo que en verdad desea alcanzar en la vida. Surgen de las necesidades físicas y psicológicas que el ser humano tiene, y que requieren de una comprensión puntualmente dirigida. Sea el primer decreto la puerta de acceso al mundo libre y ejemplar que usted cree merecer.

     

    Segundo Decreto

    “Yo Soy amor y sabiduría puros”

     

    ¿Por qué se incluye la palabra "Yo" en estos decretos?

    Me es posible notar que las personas con más proceso espiritual asocian la palabra "Yo" con el ego, mostrando resistencia a decretar con esta palabra. Mi respuesta siempre es la misma: el problema no es la palabra en sí, sino la interpretación que damos. Para mí, la palabra Yo tiene un significado y contexto muy profundos con un origen enigmático y asombroso. Las dos letras que producen la fonética de la palabra son "I" y "O". Cada letra evoca al masculino y al femenino respectivamente, en una interpretación multicultural que va mezclándose con el paso del tiempo. Hay tanto relacionado con estas letras, como su uso en los idiomas del mundo para definir el masculino y femenino de los sustantivos. Sus pictogramas también nos recuerdan el círculo y la línea, dos aspectos elementales en la geometría y las matemáticas que simbolizan femenino (círculo) y masculino (línea). También dichos pictogramas reflejan el concepto del 0 y el 1; números que al ser utilizados de manera integral y coherente son capaces de crear un lenguaje completo, como lo hace la programación computacional. "Yo" o “Io” es un concepto de integración balanceada del masculino y femenino para referirse a un solo ser que manifiesta estos aspectos de forma interna.

    Además de comprender el significado y el contexto profundos de la palabra "Yo" en un decreto, es importante recordar que la energía y la intención detrás de esta palabra también juegan un papel crucial en su efectividad. Al utilizar la palabra "Yo" en un decreto, es esencial que la intención detrás de ella sea positiva, empoderadora y conectada con la verdadera esencia del ser. De esta manera, el uso de la palabra "Yo" en un decreto puede ser una herramienta poderosa para la manifestación de nuestros deseos y objetivos en la vida. Puede elegir decretar sin la palabra "Yo" con resultados similares, siempre y cuando no sea un impedimento para la fluidez de su pronunciación del decreto. Lo más importante de la práctica del decreto es que usted intente sentirse en plena comodidad al realizarlo.

    La sabiduría del amor

    Pero es que además la palabra “Yo”, al evocar al masculino y femenino integrados y en unión armónica, sugiere que dicha integración suceda a través del amor. El amor, más allá de un valor, es un elemento natural que forma parte del microcosmos y del macrocosmos. Es un lenguaje universal con el que es posible comunicarnos entre seres vivos, sin importar el reino al que pertenezcamos. Nuestros abuelos creen que el amor incluso en el mundo atómico, y que impacta considerablemente en la distribución astronómica de la luz y de la materia. Ellos piensan que el gran estallido de la creación (Big Bang) sucedió por amor, y que sus remanentes (la creación) son producto de ello. El amor, más que un resultado de interacciones químicas, puede considerarse como una energía invisible que desata los procesos tangibles que intentamos racionalizar.

    Todos los males de nuestro mundo tienen raíz en las malinterpretaciones que tenemos de manera personal sobre el amor. Esto incluye enfermedades físicas, guerras y caos emocional. Es el mismo amor la cura para dichos males. Si hemos experimentado amor, nosotros mejor que nadie sabemos que esto es verdad, no porque nuestros pensamientos racionales nos indiquen el camino sináptico que un beso o un “te amo” crean en nuestro cerebro, sino porque todo nuestro sistema mental-emocional está de acuerdo con ello. Simplemente sabemos y sentimos que el amor es la energía más eficiente para curar cualquier mal, a nivel físico, psicológico y espiritual. El amor facilita la experiencia de la vida, asemejándose al flujo natural del agua a través del río. Diversos estudios a lo largo del planeta dan fe de que cualquier tratamiento médico se ve potencializado cuando el paciente vive una experiencia de amor con cualquier ser que le rodee, ya sea nuestra familia, amigos o los pacientes cercanos.

    ¿Puede recordar la manera en que le empoderó su primer beso con amor? ¿Qué tal aquel día que aprendió a andar en bicicleta con su padre? ¿O cuando sostuvo en sus brazos a su primer hijo? El amor funciona como un combustible altamente eficiente que mueve nuestra voluntad hasta cualquier lugar imaginable. Cuando hacemos algo por amor, nada puede detenernos; a veces ni siquiera nosotros mismos. Cada acto que hemos hecho con amor nos ha llevado a obtener los aprendizajes más profundos en la vida, hayan o no terminado como nos gustaría. Nuestra capacidad de amar no se basa en una experiencia pasada con nuestra familia o algún personaje relevante; no aprendimos a amar como tal. Todos nacimos sabiendo amar. Nuestra capacidad de amar se basa completamente en un acuerdo que sostenemos hoy en día. Si no estamos de acuerdo en que somos capaces de amar, no podremos hacerlo. Pero si creamos un acuerdo en el que amamos, sin importar recibir amor, entonces somos capaces de hacerlo. Pareciera una fórmula tan simple y sencilla, y lo es. Sin embargo, si aún sentimos una incomodidad en la boca del estómago al leer esto, significa que no estamos experimentando el amor en su totalidad.

    Amar no duele, duelen las interpretaciones egoístas y posesivas que tenemos al rededor del amor. La sabiduría que hemos heredado a través de nuestro linaje es aquella que nos permite dirigir conscientemente el poder del amor. Cuando alguien nos ama, recibimos energía, y como tal no podemos permitir que sea desaprovechada de ninguna manera. Comprendemos el amor como un intercambio de energía, más poderoso aún que el dinero, ya que la fuente de la que proviene el amor es ilimitada. Recordamos que nuestro prójimo es un espejo de nosotros mismos, así como nosotros somos un reflejo de los demás. Si amamos a nuestros semejantes sinceramente, entonces hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos. No hay un orden particular para amar. Es decir, que no importa si nos amamos a nosotros mismos primero o a nuestro semejante, porque el amor es simultáneo. Si amamos, sentimos dicho amor por nosotros mismos y por los demás durante el mismo momento. Más bien se trata de entender si podemos percibir e interactuar con el amor sin prejuicios de por medio.

    Entonces, podemos considerarnos sabios cuando hemos aprendido a dar uso correcto a la energía del amor para crear, construir, sanar e inspirar. La sabiduría es el medio por el cual podemos nombrar, definir y proyectar el amor en millones de formas. No se trata de saber por saber; se trata de saber para hacer. Podemos tener la fuerza para amar incondicionalmente, pero sin sabiduría, podemos terminar decepcionados y heridos, así como podemos malgastar este poder dirigiéndolo hacia lugares donde no será aprovechado. Podemos tener un amplio conocimiento sobre lo que es el amor; cómo comienza y las mil formas de interactuar con él, pero si no practicamos el amor, de nada sirve dicha sabiduría.

    Al agregar al decreto el término “puros”, sostenemos que ambos elementos (amor y sabiduría) son unidos mediante la pureza. Cuando el amor y la sabiduría son puros, no existe ni bien ni mal. Dicha ilusión comienza a desvanecerse, dejando nuestra intención siempre correcta y en paz. Siempre que diga “Yo Soy amor y sabiduría puros” está decretando que en usted es la fuente primaria de dichos valores, y que a través de la sinceridad y la claridad hace uso correcto de ellos.

    Si a usted le parece que amar es una tarea complicada, o se le dificulta llevarla a cabo, permítame decirle que su percepción del amor puede estar sustentada en interpretaciones erróneas, que probablemente usted ni siquiera decidió conscientemente. Esto quiere decir que su percepción del amor se puede basar en un evento que le causó sufrimiento por disociar el verdadero significado del amor. Como ejemplo podemos poner los cientos de miles de abusos sexuales que las personas sufren a edades tempranas. Estas personas no logran asociar la actividad sexual con el amor porque vivieron experiencias que causaron sufrimiento y confusión. Otro ejemplo es el de la persona que fue tan amada durante su infancia que hoy en día no está dispuesta a otorgar amor para recibirlo. Se acostumbró tanto a recibir por recibir, que no tuvo la necesidad de entregar energía propia como forma de agradecimiento. Esto le lleva a elevar sus estándares de satisfacción con su pareja a niveles a veces imposibles de alcanzar, complicando sus relaciones y alejando la sensación de plenitud y realización amorosa de sí.

    Podría iniciar un proceso de exploración y recapitulación para sanar las heridas emocionales que tienen limitada su interpretación del amor. Regresar a los momentos en que creó la disociación y reprogramarlos conscientemente decidiendo amar. Pero la buena noticia es que puede ahorrarse dicho proceso si decide amar incondicionalmente desde el día de hoy. Podrá parecer muy fácil por la forma en que lo escribo, pero le aseguro que todo se encuentra en una decisión, y que dicha decisión está justo al alcance del ahora.

    Tengo un ejercicio práctico que quiero compartir con usted que le permitirá abrir su corazón a las energías benéficas que el amor tiene para usted. Este ejercicio le permitirá sensibilizar gradualmente su capacidad de amar y ser amado una vez que haya tomado la decisión de hacerlo. Es conveniente que agregue el proceso a sus meditaciones recurrentes, o bien, que haga de este un nuevo hábito. Comience por tomar una postura cómoda para su cuerpo. La postura requiere que su columna vertebral esté erguida o reposando. Evite recostarse boca abajo. Cuando esté listo, comience a respirar lenta y profundamente por la nariz, llenando de aire la zona abdominal, seguido de la caja torácica. Asegúrese de exhalar por su boca sutilmente, en un prolongado y silencioso soplo. Mantenga esta respiración conscientemente por lo menos en 5 ciclos. Una vez que se encuentre relajado y con su atención en la respiración, comience a aplicar presión en el flujo del aire al exhalar, de manera que sus cuerdas vocales comiencen a vibrar con la fuerza mínima requerida. Al inicio, el sonido puede ser una vocal sin distinción, y será tan suave y delicado que a penas podrá sostenerse como sonido. La idea es que el flujo natural del aire haga que su garganta emita una vocal por el simple hecho de exhalar. Cuando logre hacer vibrar sus cuerdas vocales con el mínimo esfuerzo, proceda a ubicar la nota o frecuencia que está emitiendo. Continúe vocalizando el sonido hasta darle forma exacta, de “A” o de “O”. En el proceso, puede aumentar ligeramente la intensidad (fuerza) de la nota, más busque sostenerla sin modificar ni la vocal ni el tono adquiridos. Cuando sienta que dichas vocales “emanan solas” tras cada exhalación, proceda a incluir la palabra “AMOR”. Se encontrará entonces diciendo “AMOR” a un ritmo lento, suave, y con el mínimo esfuerzo que requieren su garganta y pulmones para emitir la palabra. Las sílabas que componen la palabra sólo se podrán repetir al exhalar, pues mientras nos encontremos inhalando aire, estaremos en absoluto silencio. Repítala las veces que sea necesario. Puede acompañar el ejercicio con música, de manera que al vocalizar con su exhalación pueda apegarse a una nota musical en particular que usted prefiera. Personalmente recomiendo realizar la actividad en silencio absoluto, pues la nota que logre producir con esta respiración es su nota natural. Asegúrese de sonreír cuando se decida por terminar. Este ejercicio le hará experimentar una calma y bienestar casi instantáneos. Si existe alguna incomodidad al realizar la práctica, no desista y continúe mantralizando la palabra y concentrándose en su respiración. Lo que está haciendo es crear nuevas sinapsis neuronales que relacionen la palabra AMOR con estados de consciencia positivos.

    Mientras más repita el decreto “Yo Soy amor y sabiduría puros”, se irá dando cuenta de que las respuestas a la mayoría de las preguntas que puede tener sobre la vida y la existencia las guarda en su interior. Poco a poco sus respuestas serán más prácticas, y podrá vincular metáforas para explicar situaciones cotidianas. Usted es sabio cuando hace lo que dice que hace, no cuando sólo lo dice. Usted es sabio cuando pone este mismo poder a disposición de su semejante. Usted es sabio cuando ilumina y da sabiduría, no cuando confunde y enreda más las cosas. Ser amor y sabiduría puros es, metafóricamente hablando, como comer del árbol de la vida y del conocimiento, sin culpa ni castigo.

     

    Tercer Decreto

    “Yo Soy la energía infinita que se renueva de la fuente universal”

     

    Este decreto es revitalizante cada vez que lo pronuncio en voz alta. Este decreto es revitalizante cada vez que lo pronuncio en voz alta. Las palabras que lo componen están elegidas meticulosamente para activar en su psique una sensación de bienestar en los 3 planos de la existencia. Basta con que lo repita 10 veces mientras respira profundo para que pueda sentir sus efectos de manera inmediata. Le invito pues a realizarlo justo ahora. Por favor póngase de pie y concéntrese en el palpitar de su corazón. Coloque sus pies a la altura de sus hombros y suelte tensión de sus rodillas. Ponga sus manos a los costados y eléve los brazos extendidos por los costados, intentando tocar el cielo a lo largo de la inhalación. En cuanto sus manos lleguen al punto más alto, comience a exhalar mientras baja sus manos lentamente. Asegúrese de que sus palmas (o al menos las yemas de sus dedos) se tocan, primero por encima de su cabeza y manteniéndolas en contacto hasta la altura de su vientre. Decrete “Yo soy la energía infinita que se renueva de la fuente universal” mientras suelta el aire y sus manos descienden. Mientras repite el proceso, notará como en cada ocasión podrá elevar la intensidad de su voz sin problema alguno. Mientras lo hace, sea consciente de que el aire que está respirando realmente entra a sus pulmones, donde su corazón se encargará de llevar oxígeno en la sangre hasta la última terminación nerviosa de su cuerpo. Disfrute de este oxígeno; adhiérase a todo su recorrido y asócielo con un placer inmenso. Imagine incluso que dicho aire es luz, que ilumina desde su sistema respiratorio hasta su sistema nervioso. Al terminar la décima respiración acompañada con su respectivo decreto, dirija su toda su atención a las sensaciones internas que experimente en su cuerpo. Este tipo de respiración conjunta con movimiento físico consciente lo denomino “Respiración Toroidal” o “Toroide”.

    La energía y su flujo

    Si realizó correctamente el ejercicio, se encontrará en un estado de atención distinto al que comenzó. Se sentirá más fuerte, despierto y alegre. Con gran probabilidad mostró una sonrisa al terminar la práctica. Esta energía adquirida es conocida en el mundo del oriente como el Prana. El Prana es una fuerza vital, una energía sutil que se encuentra en todo lo que existe en el universo. Esta energía es imperceptible a nuestros sentidos, pero es la base de la vida y el motor de todo lo que nos rodea. En el mundo del oriente, se le conoce como el Prana, pero también se le llama Chi en la medicina tradicional china, Ki en la japonesa. Se dice que esta energía fluye a través de nuestro cuerpo, alimentando nuestros órganos y células, y manteniéndonos en equilibrio físico, emocional y espiritual. De hecho, la mayoría de las prácticas de yoga y meditación se enfocan en la manipulación del Prana para alcanzar un estado de equilibrio y armonía. Esta energía puede ser parte de su tonal; es una energía muy poderosa y se encuentra en todas partes. En sí, es una energía imperceptible que se encuentra impregnada en toda materia y espacio desde el inicio de la creación. Esta energía, preservada desde el momento de la primer gran explosión, es el común denominador que “une” todas las cosas. Se encuentra en el aire, en la tierra, en el fuego, en el agua, en los planetas, en las estrellas y en nuestro cuerpo. Está en el mismo espacio-tiempo, así como en los fotones que viajan distancias inimaginables de un lado al otro del cosmos.

    Nuestros abuelos creían que esta energía alimentaba la consciencia, y que se podía acceder a ella con tan sólo poner nuestra intención en ello.

    Cada vez que utiliza este decreto, usted está poniendo su intención en acceder a dicha energía. Para ello, tan sólo debe estar de acuerdo con que usted es tal poder. Una vez que repite el decreto, se despierta un lado usualmente inactivo de la consciencia. Su mente comienza a trabajar en la interpretación de dicha “energía infinita”, creando una reacción bio-química interna que enciende su atención. Esto se ve reforzado con la respiración y los movimientos que hizo mientras decretaba. El resultado que le ofrece este decreto está directamente relacionado con su activación física y mental. Usted irá refinando poco a poco la intensidad con la que dice este decreto, así como el flujo y sentido natural que sus brazos seguirán durante la respiración.

    Existen diversos escenarios en los que es conveniente acudir a este decreto. Es ideal utilizarse cuando está a punto de iniciar alguna actividad física de alto rendimiento, o bien, si siente que ha perdido energía en el proceso. Notará como al controlar su respiración, el decreto le devuelve el poder necesario para que su cuerpo tenga mayor rendimiento. Si es director técnico de algún equipo deportivo, puede intentar este ejercicio durante los entrenamientos y los partidos. Obtendrá muy buenos resultados con todos los miembros del equipo. De igual forma, este decreto ayuda mucho en situaciones en las que se tengan colapsos emocionales que nos priven de nuestro bienestar. Puede acudir a él cuando se siente débil o agotado. También puede hacer uso de él antes de iniciar una evaluación académica, oral o escrita. Manifieste que usted es esa energía que nutre al cosmos y al planeta y disfrute plenamente de los resultados que obtendrá.

    Visualización del Toroide

    Existe un ejercicio de visualización que le permitirá potencializar el decreto de manera considerable. Para ello necesitará ser consciente del flujo de energía toroidal. Un toroide es una figura resultante de una superficie de revolución circular, idéntico a la forma de una rosquilla. El toroide con el que trabajará se asemeja a la representación del campo electromagnético del planeta tierra. Este modelo lo puede encontrar en el campo electromagnético de un imán simple, así como la figura que obtiene al partir una naranja por la mitad verticalmente.

    Mientras realiza la respiración toroidal, cierre los ojos y visualice que su corazón es el punto central del toroide. Siga la trayectoria de sus manos asegurándose de que traza la circunferencia del toroide imaginario. Son precisamente sus manos quienes dan flujo al toroide. No deje de visualizar que la energía que toma con sus manos se manifiesta como oxígeno que recorre su cuerpo entero. Imagine que la energía se manifiesta como fibras luminosas, o como un humo luminiscente que siguen el trayecto de sus manos. Después de repetirlo algunas veces, proceda a visualizar el planeta Tierra superpuesto en su cuerpo. Ubique el centro de la Tierra a la altura de su corazón, y permita que estas fibras luminosas que se encuentra visualizando formen el campo electromagnético del planeta. Si se encuentra realizando la visualización correctamente, podrá tener una amplia perspectiva del planeta, pues ambos son de la misma escala. Contemple sus océanos, sus nubes, los satélites a su alrededor, las verdes montañas y el paso del hombre. Le garantizo que experimentará una sensación de vínculo emocional muy fuerte con el planeta. Verá lo hermoso y frágil que es ante el vasto Universo, y a la vez, lo poderoso y revelador que es alojar a tantos seres vivos. En ese momento, usted y la Tierra son uno sólo. Tómese el tiempo necesario para disfrutar de esta nueva relación y prepárese para desvanecer la imagen de la Tierra.

    Proceda pues a imaginar nuestra galaxia (Vía Láctea), con el centro en su corazón. Para representarla correctamente y alinearla a su naturaleza toroidal, es necesario que visualice el disco estelar horizontalmente con respecto a usted. Continúe respirando y moviendo sus brazos como lo ha hecho hasta ahora. Dimensione las estrellas como pequeñas motas de polvo luminiscentes que giran a su al rededor. Imagine que cada vez que sus manos bajan por su cuerpo, estrellas de la galaxia siguen el flujo del toroide, entrando por nuestra cabeza y llegando hasta el corazón. Disfrute el ejercicio y proceda a imaginar alrededor de usted cientos de millones de galaxias unidas por una red imaginaria. El centro de tal lugar emana más luz que en el resto del espacio. Ubique esta luminiscencia en su corazón y continúe la respiración y el movimiento. Sea el Universo.

    Evidentemente ha tenido que imaginar primero todo esto para poder hacerlo con los ojos cerrados. Así que lo invito a realizar el ejercicio completo este mismo día. Esta es una práctica dedicada al estímulo del sistema de activación reticular que opera en nuestro cerebro. Es muy recomendable ver algunos documentales o simulaciones del Universo, de manera que pueda dimensionar las escalas y las interacciones correctamente (la serie “Cosmos: Odisea en el Espacio” de National Geographic es ideal para su iniciación). Le garantizo que es uno de los ejercicios más poderosos que podrá hacer en su vida. Sea sincero con usted mismo y ponga toda su atención en la respiración, en el movimiento y en la visualización. Es recomendable que las primeras ocasiones lo haga en soledad, esto para que su experiencia interna sea más fructífera y pueda acostumbrarse sin prejuicio a las reacciones naturales de su cuerpo. De ser posible, acompañe el movimiento con música de su agrado que le inspire concentración, poder y templanza. Hacer esto en exteriores donde abunde naturaleza ayuda a eficientizar los resultados.

    La respiración toroidal es también conocida como un “pase mágico” en el mundo del chamanismo, de los cuales existe gran variedad, y que tienen como propósito mejorar el funcionamiento general del ser en sus 3 planos existenciales (físico, mental y espiritual). Las posturas del Yoga, Tai Chi, Qi Gong y otras disciplinas, son pases mágicos. La respiración toroidal es sugerida en el tercer decreto para relacionarlo con el contexto del mismo, pero puede usted realizarla mientras recita la lista de decretos completa. Este “pase mágico” es el que personalmente realizo mientras pronuncio mi lista personal de decretos. Utilizo el término “pase mágico” en honor al título que el autor C. Castaneda atribuye en su extensa obra.

    Cuando usted es esa energía, infinita y revitalizante, usted está convenciendo a su cerebro de que los recursos que utiliza para vivir van más allá de sus necesidades materiales. Es un decreto tan poderoso que le ayudará a mantenerse renovado en todos los planos de su existencia. Decir que provienen del corazón del Universo y de la Tierra es una forma artística (y tan real como usted lo desee) de manifestar dicha esencia en su vida. No puedo ser totalmente claro con todos los beneficios que este decreto trae a su vida hasta que comience a decirlo y aplicarlo. Haga uso de la respiración toroidal para reforzar su proceso de visualización, de manera que las nuevas conexiones neurales y sinápticas que se fabriquen estén ligadas al placer y al bienestar.

     

    Cuarto Decreto

    “Yo Soy las leyes y fuerzas de la naturaleza actuando a mi favor”.

     

    Entender las leyes y fuerzas de la naturaleza y utilizarlas a beneficio propio es una actividad realizada desde el principio de la consciencia. Se consideraban brujos a las personas que lograban entender perfectamente las leyes que rigen su Universo y que disponían de dichas leyes a su conveniencia, logrando actos inimaginables y muy apartados de una realidad limitada por la ignorancia. Hoy se les conoce mejor como científicos. La única diferencia es que el científico no necesariamente se toma el tiempo de sumergirse a una ley natural elemental en la naturaleza del brujo: el ensueño.

    Este capítulo en particular está dedicado al descubrimiento de aquellas leyes y fuerzas que rigen su vida. Las leyes del Universo son como las reglas que jugamos a lo largo de nuestra experiencia por la vida. Lo que desconcierta tanto a los mejores cosmólogos en la actualidad es la relación entre las leyes físicas del Universo y la consciencia. Después de años de riguroso y metódico estudio sobre el tema, la física cuántica destapa una de las leyes más controversiales de su historia, que abre la puerta a la sociedad mística a colgarse de los argumentos para confirmar teorías que no se alinean al método científico. Entiendo que todo eso sobre la probabilidad cosmológica y las grandes incógnitas sobre energía oscura puede ser abrumador para usted o cualquiera que no esté bien iniciado en las bases de la física. Me limitaré pues a invitarlo a trabajar su propio tonal, comprendiendo que las leyes del universo son lo que usted puede apreciar como patrones naturales que el tiempo dicta en su entorno. Con esto me refiero a que usted establece una ley universal cuando deja caer un jarrón al piso y lo ve estallar en cientos de pedazos. Usted define dicha ley como “gravedad” o “caída”, o como quiera llamarlo.

    Puede ser que no seamos conscientes de todas las leyes en el Universo que nos rigen, pero lo que sí puedo garantizarle es que si se detiene de vez en cuando a contemplar el mundo con atención y mucha curiosidad, comenzará a entender la simpleza de la mayoría de leyes que rigen su tonal (o su mundo). No tiene que concentrarse en la complejidad de los patrones que aparecen en resultados de Wall Street, o del complicado ritmo que una ciudad lleva en las horas pico. Basta con contemplar el caminar de una hormiga, o el caer de una hoja desde lo alto de un árbol, que aparentemente suceden de manera más natural. Las leyes del Universo se revelan ante usted cuando es capaz de alcanzar silencio interno y de contemplar la realidad tal como es, ya que cuando mira algo, mira más el contexto (su propia interpretación) del objeto que el objeto mismo.

    El poder de este decreto trasciende la aparente arbitrariedad de la existencia al poner a nuestra disposición dichas leyes. Si usted cree que el Universo actúa a su favor, comenzará un cambio muy importante en su pensamiento general. La razón es porque cualquier cosa aparentemente mala que usted pueda pasar, tiene una razón de suceder que le beneficia. Es por eso que este decreto es muy conveniente utilizarlo cuando pasan cosas en nuestra vida que aparentan ser perjudiciales. Cuando usted decreta por mucho tiempo que las fuerzas del cosmos están a su favor, entenderá que está entrenando a su mente a sobrepasar cualquier problema porque tiene una percepción más acertada sobre él. El Universo es sabio, y si realmente confía en él, crea de verdad que todo lo que sucede es por y para su beneficio. Sólo tiene que crear un acuerdo en el que pone toda su confianza en ese poder supremo, sabiendo en lo profundo de su corazón que no puede equivocarse de ninguna forma, y que la vida sucede para acomodarse a su favor.

    Cuando su pareja decide alejarse de usted, pensar que es el Universo actuando de formas estratégicas para llevarlo por el mejor camino es altamente efectivo para no sufrir. Ubique sus errores y trabaje en ellos, sin pensar ni repasar los errores de la otra persona. En el proceso, el Universo comenzará a conspirar para su crecimiento y perfeccionamiento. Lo mismo sucede cuando muere un ser querido. Si en su interpretación de la realidad dicha muerte es una ley y fuerza que actúa a su favor, habrá de encontrar a través de la sabiduría interior profundo significado y podrá sobrepasar la tristeza y el sufrimiento. Con la atención e intención necesarios, podrá incluso encontrar un aliado operando desde el nagual.

    Los días suceden de manera más fluida cuando realizo este decreto. Pareciera que la mayoría de semáforos me siguieran el paso, como trabajando a mi favor. Incluso pasa que las condiciones meteorológicas me permiten realizar mis actividades tal cual como necesito que sucedan. No crea que sólo por decretar que el Universo conspira a su favor, todos los semáforos serán siempre verdes para usted, o que las filas del supermercado serán más cortas. Más bien estará de acuerdo con que el flujo natural de la vida sucede a su conveniencia, y que el esfuerzo invertido en que las cosas sucedan como usted lo desea se reduce. Es cierto que para alcanzar nuestros sueños es necesario actuar y decidir, con energía y mucha determinación. Sin embargo, la vida no es un nadar contracorriente todo el tiempo. Por el contrario, la vida es la adaptación al vaivén del movimiento. Si confía que el Universo siempre conspira a su favor, sin importar que las cosas que sucedan aparenten ser malas, su sabiduría interna brotará y le guiará acertadamente en la toma de decisiones que deba hacer para seguir dicho ritmo natural.

    Lo mejor de este decreto es que, después de todo lo que dichas leyes y fuerzas representen en su vida, usted atribuye dichas características a su propio ser. No es lo mismo decretar “Las leyes y fuerzas de la naturaleza están a mi favor” que “YO SOY las leyes...”. Porque cuando ya ha hecho el ejercicio de rendición en los tres planos de la existencia, aceptando una fuerza superior de la que depende y vea cómo se manifiesta la claridad gradualmente en su vida, entenderá que usted es la energía manifestada de dicha fuerza a nivel consciente. La parte más poderosa del decreto es cuando entiende que usted es parte de estas leyes y fuerzas. Entonces comienza a confiar en usted mismo y en sus propias decisiones.

    A continuación, me gustaría dejar para usted una serie de leyes he aprendido a lo largo de mi vida. No detallo ninguna de ellas porque son amplias y diversas, y porque no pretendo enfocar este texto en las leyes universales. Internet está repleto de información referente a dichas leyes, especialmente en formato de video. Esta lista tan variada me ha permitido entender mi realidad de forma que muchas de las cosas que suceden en la misma son mejor aprovechadas. Esta selección tan personal le permitirá iniciar una exploración propia, descubriendo más leyes y fuerzas que puede agregar a su lista. Le recomiendo que las practique a través de sus hábitos (mismos que se irán sugiriendo a lo largo del libro), pues es la única forma en que obtendrá resultados palpables. Es también un buen ejercicio imaginar las diferentes y muy variadas maneras en que cada una de estas leyes y fuerzas pueden beneficiarle. Imagine un sinfín de situaciones en las que dichas leyes y fuerzas actúan a su favor para posteriormente reconocerlas en la práctica.

    Leyes y fuerzas naturales

    • Naturaleza de la Luz (física): Teoría que explica, desde la interacción cuántica y atómica, el surgimiento de fotones, su desplazamiento por el espacio, su comportamiento con la materia y la composición del color en el espectro de frecuencias visibles.
    • Ley de la Conservación de la Energía: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma” ha sido una de las frases más significativas para el entendimiento de las distintas facetas de la energía. Cuando comprendemos los distintos tipos de energías que confluyen en el cosmos, nos es más fácil su correcta distinción.
    • Ley de la Relatividad (física): Teoría desarrollada por Albert Einstein que explica la naturaleza del espacio-tiempo y las interacciones que los objetos tienen entre sí a través de la gravedad.
    • Ley de la Incertidumbre (Ley de Potencialidad Pura): Esta ley habla de una fuerte potencialidad existente en la incertidumbre general. Cuando algo puede ser imaginado, puede ser creado, y el hecho de que tangiblemente sea inexistente aún es porque ya tiene el potencial infinito de manifestarse. Pareciera abrirse una brecha entre la interpretación de la física cuántica y de la espiritualidad.
    • Ley del Sueño (consciencia): Vivimos en un sueño. Esto se refiere a que nuestra forma de vivir está muy apartada de la atención y de la concentración. Es por ello que soñamos despiertos y dormidos. El sueño es todo aquello que nos distrae de mantener la consciencia en el momento presente de forma equilibrada.
    • Ley del Ensueño (consciencia): Desde la tradición anahuaca, el ensueño es hacerse consciente de que se está soñando. Se comienza por ensoñar en vigilia, ubicando los momentos en que nuestra atención está perdida y estamos divagando. Posteriormente se lleva la práctica a los sueños (es decir cuando dormimos en nuestra cama), buscando despertar conscientemente en los mismos. Se ensueña pues cuando es posible retener la atención en vigilia y en el sueño.
    • Ley del Espejo (consciencia): Ley que dicta que todos los objetos que nos rodean funcionan como espejos. Es decir, que nuestra percepción de las cosas son reflejos simbólicos de nuestra percepción sobre nosotros mismos.
    • Ley de la Interacción (física): Siendo la tercera ley de Newton, trata del principio de acción reacción. “A toda acción corresponde una reacción igual y contraria”. Esta ley tan elemental aplica casi a cualquier nivel cosmológico.
    • Ley del Karma (consciencia): Desde una perspectiva espiritual, la ley del karma aplica la Ley de Interacción al conjunto de decisiones que tomamos. Resume que si actuamos bien, nos va bien, y que energéticamente recibimos lo que damos.
    • Ley de la Impronta (neurociencia): La impronta es un recuerdo específicamente clasificado, construido desde una emoción remarcable, intensa y profunda, y que define nuestra manera de interpretar la realidad. Los seres humanos tomamos decisiones basados en improntas, por lo que conocer las improntas que rigen nuestras vidas es crucial para dominar las emociones negativas y nuestros comportamientos de consumo.
    • Ley de la Atracción (consciencia): Esta ley dicta que atraemos lo que somos y lo que más deseamos. Tiene fuerte relación con el uso correcto de nuestro sistema de activación reticular.
    • Ley de Reproducción (biología): La reproducción de los seres vivos es fascinante, tanto a nivel microscópico como macroscópico. Entender los motivos de la reproducción a cualquier escala es fundamental para definir los patrones arquetípicos de la vida y la realidad misma.
    • Ley de la Metamorfosis (consciencia): Dicta que si logramos transferir nuestra consciencia en otros seres vivos (desde la imaginación) somos capaces no sólo de empatizar con ellos, sino de aprender de sus experiencias y adquirir sus mejores atributos y cualidades.
    • Fuerza de Voluntad (consciencia): La voluntad es uno de los misterios más grandes provenientes de la consciencia, puesto que es la manera en que la arbitrariedad del Universo se ve demolida. Es gracias a esta fuerza que realizamos todo aquello que deseamos.
    • Los Cuatro Elementos: El fuego, el agua, el aire y la tierra son elementos tangibles y comprensibles a nivel práctico diario. Comprender el proceso de combustión, la anatomía del liquido vital, las direcciones del viento y la fórmula de vida que provee la tierra, nos permite comprender fenómenos a escalas mayores y nos da la capacidad para diseñar soluciones elementales a problemas cotidianos.
    • Ley de Fluido: Establece las cualidades elementales para la disposición del movimiento con poco esfuerzo. Es importante comprender que esta ley permuta según las diferentes escalas de percepción. El agua es un excelente inicio, pues se rige por leyes casi idénticas a las de nuestra percepción habitual. Sin embargo, entender el flujo de energía cósmico en cuerpos masivos requiere de adaptación perceptiva.

     

    Quinto Decreto

    “Yo Soy luz, consciencia y voluntad, que evoluciona y crea en beneficio de la vida”.

     

    Este decreto afirma que somos 3 elementos de la existencia a los que intrínsecamente estamos ligados, y sostiene el propósito principal de dichos elementos. ¿Qué soy? y ¿Para qué soy?

    La luz

    Desde el punto de vista de la física, nuestro cuerpo no está necesariamente conformado por luz. La composición de los átomos que nos forman reacciona ante la luz. Bajo esta premisa racional es imposible comprender por qué somos luz. La función de la luz es la de permitirnos atestiguar la existencia. Piénselo por un momento; si en el Universo no hubiera luz, realmente no hay nada. El sentido de la existencia se desvanece, puesto que no hay nada más que atestiguar. La física cuántica se encuentra resolviendo misterios como este, intentando comprobar el hecho de que nuestra consciencia realmente construye la realidad misma. Yo pienso en “el día del juicio” no como el fin de la historia del ser humano, en su minúsculo planeta llamado “Tierra”, sino como el momento en el que toda la creación cósmica se desdoble, permitiendo a todos los agujeros negros (estrellas supermasivas) terminar su trabajo y a la última estrella expedir su último fotón. El día en que después de la acelerada expansión del Universo, la totalidad se resuma a la hipotética oscuridad total. Ahí, cuando en teoría no exista luz, habrá muerto el Universo.

    Ser luz es lo más cercano que se tiene a ser eternidad en el ciclo de vida del Universo. ¿Sabe usted que la luz es el elemento que más rápido viaja en el espacio? Si tan sólo pudiera moverse a la velocidad de la luz, podría llegar a la luna en menos de 2 segundos. Déjeme decirle un pequeño secreto muy interesante, y es que el simple hecho de que podamos imaginar y soñar que llegamos a la luna en un abrir y cerrar de ojos, desafía completamente la idea de que no somos luz. Ser luz es lo más cercano que hay de estar realmente en el “aquí y ahora” con respecto a quien nos viera viajar a dicha rapidez. Si usted pudiera viajar a la velocidad de la luz, el tiempo y espacio comenzarían a sufrir deformaciones según su percepción. Todo a su alrededor se aceleraría, y unos pocos años para usted se transformarían en decenas de años para cualquiera que no viaje a su velocidad. Más allá de todas las curiosidades físicas de la luz, ser luz representa también vincular la sensación de claridad e iluminación a nuestra realidad. Sobran las palabras para expresar lo que estos conceptos significan y la razón por la que nos interesa mantener dichas virtudes en nuestras vidas.

    Conciencia

    ¿Qué pensaría usted si le dijera que la luz y la consciencia están relacionados? Estoy seguro de que una parte de usted, a la que yo le llamo sabiduría interna o “Ser superior”, sabe que esto es cierto. En efecto, es prácticamente imposible para la ciencia decodificar la estructura elemental de la consciencia. Y es que tendrán que buscar mucho más que un grupo de moléculas. La consciencia es lo único capaz de alcanzar la velocidad de la luz, por la sencilla razón de que es luz. Cuando usted imagina, sueña o visualiza, usted acude a dicha luz. Esta se encuentra distribuida a lo largo de su cuerpo, escondida entre sus células, genes y neuronas. Se enciende como una chispa a una escala tan diminuta, que es casi imposible ubicarla con instrumentos de medición actuales.

    Se cree que los centros fundamentales donde se almacena dicha energía fotónica son 7, y se distribuyen a lo largo de la columna vertebral. En Anáhuac se les conoce como kuekueyos, mientras que en el mundo del viejo oriente se les denomina chakras. La consciencia es el verdadero vehículo por el que se mueve por el cosmos. Saber que nuestra consciencia está distribuida (básicamente) en 7 puntos del cuerpo nos permite abrir un abanico perceptivo mucho más amplio, y que puede revelar incluso el origen de todos los males y enfermedades con las que puede estar viviendo. Este es un tema que a los escépticos puede incomodar, sobre todo por los fundamentos científicos que limitan la posibilidad de la existencia de dichos puntos energéticos. Le pido pues que vaya más allá de lo racional y logre interpretar el significado filosófico y arquetípico de cada uno de los centros energéticos con su situación actual. Cuando comprenda la influencia de los órganos de su cuerpo relacionados con cada emoción que vive, podrá dar orden a su tonal en general y a las diferentes áreas de oportunidad que puede trabajar.

    Voluntad

    Entonces si ser luz está directamente relacionado con ser consciencia, el último ingrediente que nos conforma tiene que ver con el poder de la decisión. La voluntad es una de las fuerzas más interesantes y misteriosas del cosmos por el simple hecho de que manifiesta una dirección planeada de la energía que disponemos. No se ha comprobado hasta ahora que el Sol haga a los planetas girar a su al rededor conscientemente; pareciera estar condicionado a esta labor durante toda su existencia. En cambio, usted sí puede decidir el color de la camisa o blusa que usará el día de hoy. Ese poder de elección le distingue de cualquier objeto inerte del Universo. Su voluntad es aquello que lo ha llevado a tomar las mejores decisiones de su vida. Gracias a la voluntad es que existe un fundamento por el cual cada acción que toma se hace. Vivimos sin voluntad cuando el fundamento de todo lo que hacemos se basa en cosas que ni siquiera están en nuestro control. Cuando trabajamos en lo que no deseamos trabajar, o decimos que sentimos algo que no sentimos.

    La voluntad es aquel elemento que le hace querer ser y hacer. Si usted hace algo queriendo hacerlo, es porque ha encontrado buenos motivos para hacerlo, y pondrá en marcha su energía para alcanzarlo, siempre y cuando se apegue a la emoción que sabe que obtiene al hacerlo y que le construye y da un propósito de existir. De hecho, la motivación se basa en hacer aquello que sabemos que tiene un propósito lo suficientemente grande como para dar trascendencia a nuestras vidas. Si quiere vivir motivado asegúrese de que todos los días realiza una acción, por mínima que sea, que lo lleve a cumplir un propósito que usted mismo ha encontrado o diseñado por el cual cree que vale el esfuerzo vivir. Lo interesante es que nuestros propósitos de vida tienen a cambiar según los vamos cumpliendo. Cuando usted siente que lo que hace es útil o benéfico para usted y para su entorno (eso incluye sociedad y medio ambiente), comienza a cumplir con un propósito, y este se ve alimentado por la motivación. La motivación se fundamenta en su voluntad; en que usted realmente quiere hacer aquello para lo que siente que ha nacido. Esto nos lleva a dar dirección a lo que somos. De ahí el mencionar que hacemos las cosas “de buena voluntad”. Mientras que se pudiera interpretar la voluntad como la intención, es decir, por qué o para qué hacemos las cosas, el tolteca entiende por voluntad la mezcla perfecta entre la intención y la acción. No basta con querer hacer algo; hay que hacerlo.

    “La fuerza de voluntad es el chispazo de luz que la consciencia activa para poder crear cualquier cosa.”

    Para los toltecas uno de los conceptos fundamentales de trascendencia es la evolución, por lo que refiere tal concepto a la totalidad en sí. Para el tolteca, evolucionar es el camino indicado para trascender en cualquiera de los planos existenciales, pues requiere de un pensamiento de constante cambio en el que no sólo ocurre adaptación, sino también mejora y crecimiento continuos. Cuando evolucionamos, cambiamos perfeccionándonos, haciendo de nuestra vida una experiencia muy enriquecedora. Y es que para evolucionar se necesita ser creativo. Cuando somos creativos, vamos en contra de la desidia, el ocio y la repetición cíclica de patrones destructivos que nos condenan y limitan. A usted le interesa estar en constante evolución porque así podría contemplar un florecimiento inagotable de su propio ser. Estar aburrido no estaría en su vocabulario, y la rutina sería un síntoma de su falta de crecimiento continuo.

    Este decreto tiene el poder de poner los 3 elementos que decreta ser al servicio de la vida. Esto significa dar una intención profunda y trascendente a la energía que la luz, la consciencia y la voluntad representan, misma que usted es. En la toltekáyotl, la evolución y la creatividad son los valores más altos a los que puede aspirar cualquier guerrero y hombre de conocimiento, mejor aún cuando se ponen al beneficio de la vida. Se cree pues que la consciencia es vida, orgánica o inorgánica, y que la creatividad es un pensamiento evolutivo aplicado a nuestras acciones. No puede negar que para ser creativo necesita poner su consciencia a trabajar, y que cuando es creativo se siente muy bien siéndolo. Si usted pone su luz, su consciencia y su voluntad al servicio evolutivo y creativo de la vida, está definiendo los cimientos del propósito de su vida. Esto significa que no importa qué se encuentre haciendo, siempre y cuando sienta que crece constantemente y que lo que hace tiene un beneficio directo a la vida. Lo que garantiza que su intención es la correcta es en sí que su evolución y su creatividad los dedica a la vida misma. Esto es un acto de amor consciente hacia el Universo y la creación.

    Con este decreto usted se recuerda a sí mismo constantemente el “por qué” de su existencia, pues sea lo que sea que haga, si cumple con el principio del decreto, está haciendo siempre lo correcto. A usted jamás le hará falta la motivación cuando logra descubrir el impacto que tiene poner su energía a disposición y beneficio de la vida. Piense cómo afectan sus decisiones diarias a su propia vida y a la de los demás. ¿Es a caso consciente de cuánto daño puede hacer a la vida llevar una dieta caótica, o abusar de sustancias como el alcohol y las drogas? ¿Piensa seguido en las cantidades de basura que genera y cómo afecta esta a las diferentes especies de su localidad? ¿Toma en cuenta los agentes beneficiados y perjudicados cuando consume algo que no necesita?

    Acciones creativas y evolutivas

    Con gusto puedo mencionarle algunas acciones creativas y evolutivas que benefician a la vida de manera general. Usted hace útil su energía evolutiva y creativa cuando:

    • Alegra el día de alguien más y saca una sonrisa de esa persona. Su sonrisa es un instrumento de paz; úsela.
    • Hable con los seres vivos diciéndoles lo que piensa, siente y desea para ellos. Su palabra es instrumento de amor y de poder; úsela.
    • De alimento a una persona que no tiene los recursos suficientes para obtenerlo. Su disposición es instrumento de abundancia; otórguela.
    • Enseñe y eduque a una persona a hacer algo que rompa sus creencias limitantes. Su experiencia es instrumento de sabiduría; compártala.
    • Ame incondicionalmente. Su amor es energía activa y revitalizadora; compártala.
    • Exprese sus pensamientos y emociones mediante cualquier forma de arte. Su entrega es manifestación de plenitud; compártala.
    • Ejercite su cuerpo y busque el bienestar físico general. Eso requiere que alimente de manera sana a usted y a su familia. Su cuerpo sano es instrumento de edificación; cuídelo y respételo.

     

    Sexto Decreto

    “Yo Soy el poder que atrae todo lo que desea y sueña”.

     

    ¿Se imagina que cada vez que deseara algo, esto pudiera cumplirse inmediatamente? ¿Cree usted que si esto fuera posible, sus tristezas y preocupaciones cesarían? Seguramente ha oído mucho sobre la Ley Universal de la Atracción. Tal vez ha fallado o acertado en el intento de atraer lo que desea y sueña; pequeñas o grandes cosas. Si alguna vez ha tenido éxito en esto, sabrá que la sensación que nuestro ser experimenta suele acercarse al éxtasis. Según la cultura tolteca (y muchas más alrededor del mundo), manifestar lo que deseamos y soñamos nos convierte en dioses. Antes de explicarle los diferentes métodos que existen para que este proceso sea un logro trascendental para usted, permítame mencionarle algunas de las responsabilidades que devienen de poner en movimiento esta asombrosa ley.

    A pesar de que no creo que existe “lo bueno” o “lo malo”, materializar deseos no sólo va a afectarle a usted, sino también a quienes le rodean y a quienes ni siquiera conoce aún. Lo que usted sueña y desea se basa completamente en los acuerdos que desde pequeño ha formado; en el molde que da forma a su historia personal. Desear una casa grande y un auto último modelo no tiene nada de malo, pero podría esto ser un sueño sustentado en algo muy separado de lo que usted realmente es. A mí me dijeron que el éxito es tener lo que no todos pueden tener y ser lo que no todos pueden ser. Sin embargo, esto es el sueño del mundo en el que vivía; una gigantesca ciudad en la que lo único que se distingue del mundo salvaje es la carencia de vida silvestre y de árboles. En la Ciudad de México, el movimiento que da flujo a las cosas es aparentemente un sistema inquebrantable sin propósito. De hecho, como bien dijo una gran maestra mía, lo que le han enseñado que es el éxito en la vida, muchas veces es vender sus sueños por monedas de cobre.

    El "por qué" de los deseos

    Con esto busco hacerle entender que definir el por qué de sus deseos es vital para su cumplimiento. El Universo no sólo quiere lo mejor para usted, también quiere que usted dé lo mejor de sí mismo para enriquecer y embellecer el propósito mismo del Universo. Cuando usted tiene una razón mucho mayor a la de beneficiarse a sí mismo a través de sus sueños, las fuerzas del cosmos se ordenan como la maquinaria de un reloj para que usted alcance aquello con el menor esfuerzo. Le garantizo que si usted obtiene lo que desea, y no le da un uso benéfico a la existencia con ello, su felicidad por obtenerlo será tan efímera como el marchitar de una flor separada de la tierra.

    Es muy común que si intenta practicar la Ley de la Atracción sin ver resultados, su sistema de creencias y acuerdos comience a forjar la idea de que la ley no funciona. Si aún no ha logrado poner en funcionamiento la ley, puede ser por distintas causas. Una de ellas es que no está creyendo lo suficiente en ello. Otra de ellas es porque usted espera que suceda en un tiempo definido, y su impaciencia le llevará tarde o temprano a experimentar ansiedad por la tardanza con la que sucede. Otra más es porque simplemente lo que usted quiere atraer no va con sus ideales o no es lo mejor para su vida. Sin embargo, y según mi experiencia, sea lo que sea que piense constantemente, será una realidad. Si usted desea una pareja y esta no aparece en el momento que desea, el pensamiento de que usted no puede atraerla es mayor, pues su ausencia es suficiente evidencia. Así que piensa constantemente en tener pareja, pero piensa aún más en la mala fortuna de aún no tenerla. O peor aún, en su intención sólo se beneficia usted mismo, sin pensar en las distintas maneras en las que puede contribuir con esta pareja a construir un mundo mejor.

    Claves para la Manifestación

    Existen tres claves fundamentales que le llevarán a cumplir sus deseos, y que si logra comprender dichas reglas sobre la atracción, la ley comenzará a funcionar constantemente a su favor.

    La primera clave es que usted no debe necesitar lo que desea. Es decir, que su felicidad y plenitud no pueden depender de dicho sueño porque al cumplirlo, la felicidad y plenitud que experimenta pronto desaparecerán. Como el Universo sabe esto, prolonga la manifestación de dicho deseo voluntariamente para evitar su desilusión. El Universo reconoce cuando usted es agradecido por lo que tiene y no está constantemente lamentándose de lo que no tiene. Si usted vive desdicha porque no tiene lo que sueña, ¿cómo agradecerá su corazón cuando dicho sueño se manifieste? Dese cuenta que la intención de los deseos que tenemos se suma a la intención que el Universo tiene para nosotros, y que cuando ambas intensiones coinciden, la manifestación puede suceder casi tan rápido como el chasquido de sus dedos. Es por ello que primero debe aprender a escuchar la voz del Universo para saber dirigir sus deseos correctamente por el mismo camino al que le apunta la existencia misma. Si desea escuchar la voz del cosmos, puedo decirle que sólo la encontrará en el silencio interno.

    La segunda clave es estar listo para actuar en el debido momento. Estamos muy malacostumbrados a pedir a Dios lo que necesitamos, pero muy pocos ofrecen su energía a cambio. Cuando pide algo al Universo ¿se compromete a hacer algo para que ello suceda, o simplemente espera sentado con los brazos cruzados? Cuando ofrecemos algo de nosotros al Universo, garantizamos que daremos valor a ello cuando se manifieste. Algo de esfuerzo a cambio de lo que pedimos es todo lo que se necesita para darle un empujón a la fuerza creativa del todo. Por eso es muy importante entender que el decreto dice: “YO SOY el poder que atrae todo lo que desea y sueña”. Usted es el responsable de atraerlo todo, porque USTED es el Universo mismo; USTED es ese poder de atracción.

    La tercera clave es mantener una actitud de gratitud auténtica durante todo el proceso de manifestación. De hecho, podría argumentarse que es el elemento más crucial de todo el proceso. Esto se debe a que, aunque la meta parece ser alcanzar el resultado deseado, es el sentimiento de satisfacción y plenitud constante lo que impulsa el éxito en la manifestación incluso en su aparente "fracaso". La gratitud es una emoción poderosa que puede transformar nuestra forma de ver el mundo y nuestras circunstancias. Al adoptar una actitud de gratitud auténtica, nos enfocamos en los aspectos constructivos en lugar de en lo negativo, lo que nos ayuda a mantener una perspectiva saludable y equilibrada.

    Cuando mantenemos una actitud de gratitud durante todo el proceso de manifestación, estamos cultivando un estado de ánimo de poder y una mentalidad de abundancia. En lugar de preocuparnos por lo que falta o lo que no tenemos, nos enfocamos en las bendiciones y oportunidades que se nos presentan. Este enfoque nos permite sentirnos más felices y satisfechos en el momento presente, lo que a su vez nos hace más atractivos para la manifestación de nuestros deseos. Se agradece antes, durante y después de la manifestación de nuestros deseos.

    Cuando se es paciente, se demuestra que no se necesita de lo que se desea o se sueña. La vida puede continuar, pues se encuentran otros motivos para ser feliz. No se va contracorriente de las fuerzas cósmicas que se encuentran trabajando para manifestar los pensamientos. Así mismo, cuando se decide emprender cualquier acción para cumplir los deseos, por mínima que sea, se suman esfuerzos con el Universo para que esto se transforme en una realidad. Recuerde que la felicidad no se encuentra al final del camino, sino que es un estado de consciencia en el que se recorre dicho camino, y se activa conscientemente con la gratitud. La realización no está en la punta de la montaña, sino en la satisfacción y gratitud por haber dado el primer paso para subirla.

    Un gran amigo dijo una vez que todo gran proyecto inicia con un sueño aparentemente imposible de alcanzar. Nunca uno debe limitarse con los sueños; sólo es importante ser consciente de que entre más inalcanzables luzcan, mayor la paciencia y el esfuerzo serán los que se deban aplicar. De hecho, vivir como un guerrero demuestra lo comprometido que uno está con alcanzar dicho sueño, y tarde o temprano se cumplirá. Asegúrese de disfrutar el trayecto, y espere levantarse de las posibles caídas que se sufran, pensando desde este momento en la energía que se dispondrá para levantarse en lugar del dolor que se sentirá. Esta anticipación también es una actitud de guerreros y es bien recompensada, pues disminuye considerablemente el dolor, mitigando el sufrimiento como tal.

    El propósito de la manifestación

    Finalmente, lo que unifica su intención con la que el Universo tiene para usted y su manifestación, es que todo deseo o sueño que usted tiene se esté fundamentado en un propósito compartido. Dar un motivo extraordinario a sus sueños hace ver al Universo que valdrá el intento de la realización de los mismos, pues más de uno será beneficiado en el proceso. El Universo piensa como un inversionista, no de dinero sino de energía. Si usted quiere que el Universo invierta energía en usted para cumplir sus sueños, asegúrese de que el Universo también va a ganar algo por ello. Créame, a usted le conviene que el Universo gane, pues usted y las personas que ama son parte del mismo. Al final, recuerde que el propósito de sus sueños y deseos va en armonía con su propio propósito de vida. Usted está en el mundo y con vida por algo muy importante. Usted vino a cumplir una misión, misma que encontrará en el silencio interno, y que cuando logre vislumbrarla y emprenda el camino hacia ella, todo conspirará a su favor. Si usted va directo a cumplir su misión y propósito de vida, el Universo le proveerá de lo que sea que necesite para cumplirlo. Así que si sus sueños y deseos van en armonía con su misión, dé por hecho que todo se cumplirá tarde o temprano.

    Asegúrese de rodearse de personas con las que comparta objetivos y valores. Principalmente, júntese con gente que crea en usted. Créame que existen, y que la creencia es energía puesta en marcha para la manifestación. Cuando usted tiene alguien que cree en usted, las energías para cumplir lo que sea que tenga como objetivo se ven sumadas y es cuestión de tiempo que las alcance. Así, cuando usted deje de creer en usted, esa compañía no le dejará caer. Le tengo una muy buena noticia, y es que cuando usted sigue su propósito, siempre hay alguien que cree en usted. Otro consejo que puedo darle es que entre más repita en voz alta lo que desea atraer, sus creencias y acuerdos para realizarlos se refuerzan progresivamente, inyectando en usted la motivación necesaria para cumplirlo. También ayuda visualizar e imaginar constantemente, pues su sistema de activación reticular es una poderosa energía que da combustión a su fuerza de voluntad. Por supuesto, decretar “Yo Soy el poder que atrae todo lo que desea y sueña” mientras imagina sus sueños cumplirse, representa un canalizador energético muy efectivo para la realización de lo que sea que imagine.

    Comience con sueños y deseos muy alcanzables. No es suficiente cumplir pequeños antojos y caprichos si no ha realizado el ejercicio de imaginarlo y decretarlo antes. No es lo mismo comprar un helado porque tuvo un antojo cuando lo vio, que imaginarlo desde su casa, visualizarse yendo por él y decir en voz alta “Deseo un helado, iré por él”. La diferencia es que en el primer escenario, sus impulsos le han llevado a cumplir un gusto inconsciente, mientras que en el segundo escenario, el rito de proyectar y decretar conscientemente le educan a que realmente usted tiene el poder de manifestar. Así pues, si comienza a materializar pequeños deseos conscientemente, poco a poco podrá hacerlo incrementando el nivel de complejidad que se requiera para lograrlo. Intente cumplir sus deseos cotidianos que relaciona con deberes de manera activa y consciente. Si usted tiene que cumplir con un objetivo en su trabajo, no actúe por necesidad, sino que visualice la forma en la que tiene que hacerlo, decrete cómo lo va a hacer, y hágalo. Así estará usted entrenándose a que lo que crea y manifiesta viene de un proceso de activación consciente que podrá replicar más adelante.

     

    Séptimo Decreto

    “Yo Soy la magia con la que se cumplen mis palabras y pensamientos”.

     

    Pareciera que este decreto es una repetición romántica del anterior. Sin embargo, el poder de estas palabras funciona como un sello con el que se pactan los decretos anteriores (sobre todo si se pronuncian en el orden sugerido). No le recomendaría evocar este decreto de manera aislada, pues sea lo que sea que habita en sus pensamientos y dice constantemente se transformará pronto en realidad. Pero usted no tiene nada de qué preocuparse si cierra los decretos anteriores con este séptimo, pues ya ha dicho lo más importante y ha definido su intención verdadera.

    De hecho, lo que me gustaría comentar brevemente con usted es el verdadero significado de la palabra “magia”. La magia es un adjetivo meramente fantástico que agrega una extendida paleta de colores y gran gama de sabores a nuestra percepción ordinaria. Uno de los acuerdos más limitadores es el que probablemente escuchó en la transición de la infancia hacia la adolescencia: “La magia no existe”. Sin importar de quién lo haya oído, si en algún momento lo adoptó, se encuentra restringiendo una de las herramientas de degustación más placenteros que hay. La magia existe, y llega a ser mucho más bella y excéntrica de como aparece en las películas. La razón por la que pensamos que la magia no existe es porque simplemente no encontramos una similitud tangible con lo que la fantasía nos presenta. ¿Usted por qué cree que la imaginación de un niño es magia pura?

    Para el hombre común, la magia es algún suceso que excede los límites o reglas naturales, y que por tanto, es imposible que suceda. Pero para el sabio, la magia existe en cada partícula de la existencia, pues considera el milagro de la vida como un acto mágico en sí mismo. Pregunte a cualquier científico sobre el misterio de la vida, y muchos de ellos aún coincidirán que esta es un verdadero milagro. La materia prima de la que está formado el milagro es precisamente la magia. Miles de médicos han presenciado magia pura en los hospitales tras contemplar inconcebibles recuperaciones de sus pacientes; y aún así no creen en la magia. La magia es la razón por la cual es posible alcanzar lo inalcanzable, desafiando las reglas con las que el Universo aparenta restringirnos. La magia es la sensación de que es posible quebrar lo inquebrantable. Por ello, cuando se revela el secreto de un acto realizado por algún ilusionista, “la magia se pierde”.

    Entienda usted que la magia está directamente relacionada con una creencia que puede aparecer en su cerebro sobre algo que creía antes imposible. Tomemos el ejemplo del ilusionista. Cuando era niño, me encantaba ver los espectáculos de los magos callejeros. A pesar de que sabía que existía una explicación lógica y racional sobre lo que ellos hacían, algo dentro de mí se veía encendido e inspirado por la fascinación que provocaba presenciar algo que parecía ser imposible. La magia no sólo era el acto que el mago se encontraba realizando, sino también la emoción que provocaba en mí al admirar su exhibición. Cuando contemplamos actos de magia, nuestro cerebro crea asociaciones neurales de impacto trascendental que refuerzan la idea sobre la posibilidad de la constante superación de cualquier límite.

    La magia otorga asombro, alegría y sanación, siempre y cuando la intención puesta en ella sea constructiva. Para los toltecas, la palabra es una de las principales herramientas de magia que existe, puesto que a través de ella es posible la manifestación de ideas, sirviendo como puente entre la idea y la acción. Las personas que utilizan sus palabras para la destrucción, la contaminación y el sufrimiento son considerados brujos de magia negra. Todos hemos sido brujos de magia negra en algún momento de nuestras vidas. El hecho de que nuestro cerebro conciba la idea de la existencia de la magia es mantener una puerta abierta a la posibilidad de trascender límites físicos y racionales limitantes. Habrá lectores que se nieguen a esta idea, pues la objetividad domina sus pensamientos. Permítame decirle que la aceptación de la magia puede traerle beneficios muy grandes a su vida. Estoy de acuerdo que todo efecto ha tenido una causa, medible y explicable, pero le pido recuerde que la magia no está en sí en el proceso “irracional” del milagro, sino en la creencia y el asombro involucrados en el proceso.

    Cada vez que un científico descubre una nueva función útil de materiales o sustancias y rompe con los paradigmas establecidos por la misma ciencia, está haciendo magia. A pesar de haber utilizado procesos deductivos y métodos rigurosos, la magia se encuentra en la expansión de las fronteras del conocimiento y la emoción que ello causa. A pesar de que todo lo que sucede en Disneyland tiene una explicación lógica, usted experimenta la magia en todo momento. La experimentación de sensaciones fuera de lo ordinario le permiten mantenerse en estados de consciencia superiores a los cotidianos, estimulando la atención y la curiosidad natas que sólo se encuentran en la inocencia.

    Al escribir este decreto, consideré remplazar la palabra “magia” por “medio”, dejando el decreto como “Yo Soy el medio con el que se cumplen mis palabras y pensamientos”, el cual también puede funcionar para las personas que se identifican menos con la fantasía. Sin embargo, considero que llevar una vida mágica es clave para destacar nuestra propia experiencia sobre la misma. Finalmente, todos deseamos que nuestra vida esté llena de sucesos maravillosos y que constantemente nos veamos inmersos en las vivencias extraordinarias. En el fondo de cada uno de los seres que habitan este planeta existe el deseo de vivir en evolución constante. Quisiéramos que nuestra vida tuviera ese toque de magia necesario para sentir el asombro que un niño encuentra fácilmente a su alrededor.

    Deseo invitarle a que ejercite constantemente su imaginación. Cuando utilizamos la palabra “magia” en este decreto en comunión con “palabras” y “pensamientos”, elevamos dichos conceptos más allá de lo que significan. Las “palabras” se transforman en decretos y los “pensamientos” en imaginación. No es lo mismo un utilizar el pensamiento que utilizar la imaginación. El pensamiento es racional y se encuentra encasillado en lo que las reglas de la existencia material establecen. Por otro lado, la imaginación es un flujo constante de ideas sin aparente sustento, basadas enteramente en la infinita posibilidad. Un niño ve mil formas y objetos en las nubes, mientras que un adulto ya sólo ve una forma irregular. El niño aún no ha etiquetado del todo a la nube, permitiéndole transformarse según lo que su imaginación dicte: un perro, un auto, un juguete o una cara feliz. En cambio, el adulto ha establecido con su pensamiento las cualidades exactas de la nube, confinando su forma y su interpretación de la misma; “tiene forma de nube”. Darle magia a las palabras y a los pensamientos es permitir que sea la imaginación la que alimente la manifestación y no el pensamiento. Para que Albert Einstein pudiera concebir la teoría de la relatividad, tuvo que permitir que su imaginación le revelara la experiencia de viajar a la velocidad de la luz; tarea que hubiera sido complicada por el pensamiento racional, que se enfocaría más en los límites.

    Entonces si la magia es la capacidad de concebir que cualquier cosa es posible, su magia interna será la que manifieste en este mundo todo aquello que dice y piensa. Le recomiendo ampliamente que permita a su niño interno recitar este decreto lleno de entusiasmo y con la inocencia que le caracteriza. El poder de este decreto se manifiesta con una sensación que proviene desde su corazón y que permea todo su cuerpo con júbilo y cierta euforia. Si tiene que decirlo con pasión, hágalo. Si cree que un susurro funciona mejor, hágalo. Pero deje que su niño interno le guíe y le permita creer en lo que dice, sea lo que sea que la magia signifique para usted. Al final, lo que busca es que lo que usted piensa y diga se vuelva realidad. Esto, por supuesto, si ha conocido la impecabilidad.

    La Impecabilidad

    En una de las obras más importantes para la toltequidad se menciona la impecabilidad de las palabras como el acuerdo más importante a seguir. Si usted comienza a estar de acuerdo que su vocabulario da forma a su realidad, entonces es indispensable cuidar y procurar todo aquello que sale de su boca. La impecabilidad es un concepto relativo según lo que usted considere que es lo más recto en su vida. Para definir la impecabilidad es necesario fundamentar los valores más altos de nuestra vida. Ser impecable es respetar y ejercer dichos valores sin violarlos o transgredirlos.

    Un ejercicio fabuloso que realizan diferentes entrenadores personales en el mundo es invitar a las personas a definir específicamente los valores que rigen sus vidas, llevándolos por el sendero del autodescubrimiento. Este ejercicio es altamente efectivo, pues pocas veces en la vida nos detenemos a comprender nuestras creencias y a evaluar nuestro compromiso con las mismas. En una hoja escriba los diez valores que usted considera más importantes en la vida, iniciando por el de mayor importancia. A continuación, le comparto la lista que escribí la primera ocasión que realicé el ejercicio y le invito a escribir sus propios valores:

    Valores fundamentales que rigen mi vida:

    1. LIBERTAD
    2. AMOR
    3. SABIDURÍA
    4. PAZ
    5. FELICIDAD
    6. RESILIENCIA
    7. LEALTAD
    8. JUSTICIA
    9. GRATITUD
    10. HUMILDAD

     

    Valores fundamentales que rigen mi vida:

    1. _______________________
    2. _______________________
    3. _______________________
    4. _______________________
    5. _______________________
    6. _______________________
    7. _______________________
    8. _______________________
    9. _______________________
    10. _______________________

    Ahora le haré 5 preguntas que están diseñadas para que reconsidere su lista y se planteé una versión definitiva. Le sugiero que antes de leer las preguntas se proponga escribir la primera lista, de manera que el ejercicio tenga mayor efecto en usted.

    1. ¿Promueve el valor número 1 con las personas que ama así como con aquellas que le son indiferentes?
    2. ¿Cómo integra en su vida diaria los tres primeros valores?
    3. ¿Qué necesita para cumplir todos los valores que ha escrito de manera íntegra?
    4. ¿Cuál de los diez valores considera que es el que menos aplica en su vida y por qué?
    5. Recuerde los 3 momentos más felices y emotivos de su vida. ¿Qué valor es un común denominador de dichos momentos?

     

    Deténgase al menos 5 minutos y responda conscientemente estas preguntas. Tras dedicar tiempo y atención a contestar sinceramente, reevalúe la lista y vuelva a escribirla.

    Valores fundamentales que rigen mi vida:

    1. AMOR
    2. ARMONÍA
    3. LIBERTAD
    4. PAZ
    5. DISCIPLINA
    6. GRATITUD
    7. HUMILDAD
    8. LEALTAD
    9. SABIDURÍA
    10. RESILIENCIA

     

     

    Valores fundamentales que rigen mi vida:

    1. _______________________
    2. _______________________
    3. _______________________
    4. _______________________
    5. _______________________
    6. _______________________
    7. _______________________
    8. _______________________
    9. _______________________
    10. _______________________

     

    Respondiendo las preguntas pude darme cuenta que, a pesar de que consideraba la Libertad como el valor más alto de mi vida, me era a veces imposible aceptar la libertad de las personas a quienes amaba. Era algo aprensivo, y sufría si veía a un ser amado volando en libertad. A pesar de que valoraba mi propia libertad, no aceptar la de los demás me hizo entender que no era del todo honesto con ese valor. Por ello decidí que el amor encabezara la lista, puesto que, si realmente amo, puedo aceptar mi propia libertad y la de los demás. Me fue muy útil visualizar de qué manera ponía en práctica mis primeros valores en la vida diaria, pues caí en cuenta que la sabiduría era algo que practicaba muy poco a pesar de valorarla. Me pregunté entonces qué es la Sabiduría para mí, y fue con la tercera pregunta que caí en cuenta que para poder cumplir todos mis valores, la Disciplina era un elemento crucial que forjaba toda una personalidad y reforzaba el auto-compromiso. Al ubicar el valor “menos importante”, la Humildad, reconocí que en efecto eran pocas las veces que lo había puesto en práctica en mi vida, otorgándole un mayor valor en la lista. Recordar los 3 momentos más felices y emotivos de mi vida, me permitió comprobar que los valores más altos de mi vida estaban presentes en dichos momentos, y que era imprescindible replicarlos en mi día a día para gozar de una mejor calidad de vida.

    Usualmente, lo 5 primeros valores escritos representan aquello a lo que puede aspirar durante toda su vida. Son los pilares elementales que sostienen su personalidad y que si se aferra a ellos podrá sentirse siempre íntegro y con completa autenticidad. Los 5 últimos valores son aquellos que tiene más a la mano y con los que puede labrar un camino de éxito y realización palpable. Todo acto que realice en su vida debe respetar sus valores. Si se encuentra en un trabajo en el que no siente que honre sus valores, temo decirle que puede encontrarse en el lugar equivocado. Si su pareja le lleva constantemente a disociarse de sus valores, es posible que no sea el mejor momento para compartir una relación. Los valores que ha escrito en esta lista son el mejor indicador para saber si se encuentra en el lugar correcto o no. A pesar de que creo que siempre nos encontramos en el lugar correcto, también creo en la necesidad que surge de nuestro interior por ser útiles en este mundo. El valor que se encuentra al final de su lista es aquel por el que deberá comenzar. Le recomiendo entonces que se concentre diariamente en este único valor, poniéndolo en práctica la mayor parte del tiempo que le sea posible, enfocando su atención en él.

    La impecabilidad está directamente relacionada con el esfuerzo y compromiso que realiza por que todo lo que hace en su vida gire en torno al cumplimiento de sus valores. Para el tolteca, pecar es ir en contra de sus propios principios. Es evidente que si usted no respeta su lista, será imposible que valore la de los demás. Si usted no respeta su lista, nadie la respetará. Le daré un secreto muy poderoso, y es que cuando usted tiene muy claros sus valores y puede verlos reflejados (o quebrantados) a través de sus acciones, usted tiene trazado el rumbo que le lleva directo a la realización personal. Todos sus sueños, metas y objetivos deben cumplir de forma impecable sus valores para que pueda regocijarse de manera prolongada tras conocer el éxito. Cuando sigue al pie del cañón su lista de valores, usted transforma radicalmente su manera de tomar decisiones. Entonces conoce la sabiduría interna, y se convierte en un experto en el arte de discernir.

    Si lleva usted practicando la actitud de guerrero, podrá conciliar la idea de que el guerrero es impecable en todos sus actos, porque cada uno de ellos va de acuerdo con sus valores. ¿Por qué los seres humanos prestamos tan poca importancia a nuestra lista? Pues porque damos por hecho que lo que hacemos es ya obra de nuestro libre albedrío. Ubique todos aquellos momentos en los que ha sufrido y podrá darse cuenta de que, de una u otra forma, se encontraba incumpliendo uno o más de sus valores. Le aseguro que definir sus valores le ayudará a utilizar el Diseño Neuro-lingüístico a su favor para mejorar su vida.

     

    Decreto Libre

     

    Ahora que tiene los siete decretos, deseo invitarle a incursionar en la ciencia del Diseño Neuro-Lingüístico, la cual he desarrollado junto con grandes maestros y especialistas para el mejoramiento de su vida. En el DNL ponemos atención impecable al uso e implementación de las palabras que construyen todo el vocabulario que utilizamos, sin exentar aquellas palabras que podrían hacerse pasar como fantasiosas o ilusas, tomando como principio la construcción vocal de las palabras. Con esto último me refiero a que no sólo nos concentramos en la composición de las oraciones que hilamos para comunicar, sino también en la estructura de cada palabra que la conforma, tomando en cuenta su impacto y estética fonética. Por supuesto el DNL es adaptable a cualquier idioma, siempre y cuando se sigan los principios elementales.

    Los decretos anteriormente presentados son resultado de la exhaustiva investigación en armonía con el poder de la intuición que el DNL ofrece como parte de su programa. Esta obra no pretende exponer el sistema a profundidad, pues este se pone en práctica en mis talleres y seminarios que imparto de manera personalizada a grupos de personas sin distinción alguna. Sin embargo, quisiera mostrarle los componentes elementales que le permitirán diseñar a voluntad propia, tanto sus propios decretos, como su lenguaje en general. Busco dejar a su disposición de la forma más práctica posible todo el conocimiento adquirido a lo largo de casi de 10 años. Para efectos funcionales y reducidos, son 3 las características que sus palabras y oraciones deben cumplir para lograr el efecto que usted desea y puedan manifestarse con la mayor fluidez posible.

    1. Use la menor cantidad de palabras posible.

    Cuando reduce la cantidad de palabras que utiliza para conformar una oración no empobrece su vocabulario; más bien se torna selectivo. Enriquezca su lenguaje explorando el diccionario de vez en cuando, y aventúrese en el descubrimiento de palabras nuevas y acertadas que se ajusten a su personalidad o necesidad de comunicación. Así, cuando usted decrete o desee comunicar algo, utilizará sus palabras de forma impecable, seleccionando meticulosamente los sustantivos y adjetivos más convenientes y de mayor influencia emotiva. Utilizar menos y mejores palabras aumenta el impacto que tienen en usted mismo y en los demás.

    Al inicio, puede parecer complicado acceder a recursos nuevos de lenguaje. Puede ser que algunas palabras que ha descubierto sean algo complicadas de pronunciar. Le sugiero que busque practicidad y simpleza. Cierre los ojos y repita las palabras que encuentre en el diccionario muchas veces, hasta el punto en que lleguen a perder su significado (juego que muchos hacemos cuando somos niños). Evalúe el impacto fonético que tienen en usted. ¿Siente algo en su corazón cuando las pronuncia? Confíe en su oído y propóngase utilizar 3 palabras nuevas que más le hayan gustado durante una semana. Disponga de una gran variedad de elementos lingüísticos, pero sólo haga uso de los que son más convenientes y potenciadores. Cuando tenga que comunicar una idea compleja, intente utilizar uno o dos adjetivos que considere puedan integrar aquello que desea transmitir. Recuerde, “menos” es “más”.

    2. Utilice afirmaciones constructivas.

    Evite la negación, sobre todo en los decretos. La afirmación tiene mucho mayor poder por la sencilla razón que la orden es mucho más directa. La negación, en cambio, sugiere la idea de la prohibición o impedimento. Si quiere que una persona no haga una cosa en particular, invítela a hacer justo lo que usted sugiere. La palabra “No”, cuando se utiliza como una orden, reactiva vínculos neurales asociados a emociones negativas, especialmente limitantes preservados desde la infancia. El poder de la palabra “No” está en ser utilizada como respuesta ante lo que va en contra de nuestra voluntad. Niéguese a hacer aquello que no desea hacer o que va en contra de sus principios y valores.

    Por otra parte, ubique cuántas de sus afirmaciones son constructivas y cuántas son destructivas. El ejemplo que más me gusta utilizar es uno del que todos hemos sido parte en algún momento de nuestra vida. Si usted tiene hijos, seguramente se encarga de su cuidado constantemente, sobre todo durante su edad temprana, en la que aún son físicamente vulnerables. Si usted mira que su hijo o hija están jugando a dar vueltas sobre sí mismo descontroladamente, o están brincando de mueble en mueble, solemos decretar justo lo que sabemos que es probable que pase pero que no deseamos. Lo vemos, le llamamos la atención y decimos “¡Te vas a caer!”. Seguido de ello viene una caída a la que respondemos “Te lo dije”. Seguramente piensa que se ha caído porque las probabilidades de que ocurriera eran evidentes. Sin embargo, usted reforzó esa idea al decretarlo, sobre todo porque cuando lo dijo, realmente creyó que las probabilidades de caer estaban a su favor. Lo que yo le invito a hacer es decirle una afirmación que refuerce las capacidades motoras, tal como: “¡Mantente fuerte y firme!” o “¡Concéntrate para mantenerte en pie!”.

    Este ejemplo no sólo aplica para una situación tan simple como la caída de un niño, sino que el lenguaje de afirmación destructiva puede repercutir en la vida de una persona de formas más profundas. Un amigo mío decidió dedicarse a la música cuando era joven. Él jamás había estado involucrado en ningún vicio. Era sano y no le interesaba relacionarse con personas o ambientes destructivos. Su padre, quien detestaba el hecho de que su hijo deseara dedicarse a la música, tenía relacionado el arte con los excesos que en su juventud había visto en otras personas. Entonces su padre le decía “Si sigues en la música terminarás de vago y en las drogas como el resto de los músicos”. Mi amigo hacía caso omiso, y cada vez que su padre le decía eso, experimentaba una rabia que le motivaba más a seguir el camino de la música. No era de sorprenderse que, por más fiel que intentó ser a sus principios, un par de años tras independizarse y dedicarse a la música cayó en las drogas y el alcohol. Fue hasta que le ayudé a ubicar tales decretos que en el pasado su padre había sembrado en él que pudimos trabajar en su recuperación. No es que sea culpa o responsabilidad de su padre, pero no hay duda de que esto influyó fuertemente para que mi amigo hiciera lo que él mismo se había prometido que no iba a hacer. Estoy seguro que si su padre le hubiera apoyado y guiado con buenos consejos, la noble intención de mi amigo hubiera rendido frutos sin tener que pasar por tal experiencia. Los decretos de afirmación no sólo son más puntuales y eficientes, sino que también ayudan a que el cerebro desarrolle asociaciones neurales nuevas que le permiten diseñar un lenguaje mucho más útil según la circunstancia.

    Por último, le recomiendo hacer un repaso de todas aquellas palabras limitantes que ya tiene habituadas en su lenguaje y busque reemplazarlas por algunas de menor impacto negativo. Evite las palabras con significado destructivo, de manera que el cerebro comience a disociar las imágenes que dichas palabras puedan estimular. Puede ser necesario que si lleva un lenguaje que pudiera considerarse nocivo, sea mejor iniciar con la depuración de su vocabulario antes de comenzar a aplicar los ejercicios anteriores. Recuerde que usted no es lo que dice, pero sus palabras manifiestan, y muchas de las cosas a las que aspira pueden mantenerse lejanas mientras mantenga un lenguaje limitante.

    3. Module su voz rítmica y vigorosamente.

    El tono de voz más indicado para proyectar eficientemente es aquel que proviene de nuestro diafragma. Para esto sencillamente concentre sus esfuerzos (que deben ser mínimos, por cierto) en la parte inferior de su caja torácica. Cuando hable, imagine que la voz viene desde el estómago. Notará que el timbre de su voz se vuelve profundo y más grave. A pesar de que puede sentirse un poco forzado este modo de hablar, no busque fingir mucho, pues se trata de que le sea fácil habituarse a la nueva sensación. El poder que surge de esta forma de expresarse representa mayor templanza y control sobre el habla. Mientras el hombre notará que su voz se torna más profunda y “masculina”, la profundidad en la mujer reflejará mayor elegancia y hasta sensualidad.

    La intensidad de su voz debe ir de acuerdo con la idea que desea proyectar. Si usted intenta decretar fuerza con una voz suave y delicada, su cerebro no logrará crear la asociación neural de manera efectiva. Si desea decretar paz y tranquilidad con una voz temblante e insegura, deberá repetirlo las veces que sea suficiente hasta dar serenidad a la voz y manifestar dicha idea. Tenga la certeza de que la repetición de cualquier decreto tenderá a inducirlo al estado que se encuentra decretando. Sin embargo, entrenar la voz hacia la firmeza garantizará que sus palabras tengan más credibilidad, incluso para usted mismo. Para empoderamiento lo mejor siempre será gritar, o al menos elevar la intensidad de la voz diafragmática lo más que se pueda. Si habla correctamente, como le he indicado, no tendrá por qué lastimar su garganta al implementar mayor ímpetu.

    Por otra parte, el ritmo de su voz es crucial para mantener coherencia emotiva con el mensaje que intenta expresar. Cuando habla muy lento, hasta usted puede perder la atención. Cuando habla muy rápido, se pierde la legibilidad de las palabras, trastornando el sentido de estas. Si no tiene referencias de buenos oradores, basta con entrar a internet y navegar un poco buscando videos de conferencias de lo que usted prefiera. También puede encender el radio y tomar referencias de locutores elocuentes y convincentes. Lo que le puedo garantizar es que cuando mantiene un ritmo agradable del habla, el vínculo emotivo que crea con sus palabras cumple mucho mejor su objetivo. No es que pretenda inducirlo a un curso de oratoria, pero sí es importante recalcar la permanencia de las ideas en las mentes de las personas cuando se habla con un ritmo y tono adecuados.

    Ahora que conoce los principios elementales para mantener impecabilidad en las palabras, le invito a que comience a diseñar libremente sus propios decretos. Cabe aclarar que los siete decretos anteriormente presentados relacionan al Ser (Yo Soy) con conceptos trascendentales de la existencia, mismos que constituyen una pauta universal de integridad física, mental y espiritual. Así pues, los siguientes decretos que invente proveerán al Ser atributos calificativos directamente. Personalmente diseñé un decreto que afilia tres virtudes que considero sumamente importantes y que no pude incluir en los decretos principales, de manera que quede como un ejemplo para brindarle inspiración. Repita en voz alta y con certeza de que lo que dice es verdad:

    “Yo Soy Sano, Libre, Feliz y Abundante”

    Como puede notar, los adjetivos recaen directamente sobre el “Yo Soy”. Usted tiene la oportunidad de incluir aquí cualquier virtud que considere importante que no haya aparecido en los siete decretos. De hecho, podría agregar su lista completa de valores que ha escrito anteriormente. Podría también ser completamente específico, según las circunstancias que desee. Si tiene un examen importante que pasar puede desarrollar algo como: “Yo soy atento e inteligente, y poseo la capacidad necesaria para aprobar el examen”. Si se encuentra en una situación complicada en la que pasa por dificultades económicas, puede utilizar un decreto como: “Yo soy próspero y afortunado; encuentro abundancia en todo lo que me rodea”. Si está pasando por una situación emocional dura, puede decir: “Yo Soy fuerte, desapegado y resiliente”. Si cree que necesita mejorar considerablemente su autoestima, intente decir: “Yo Soy magnífico desde la humildad”.

    A pesar de que considero que los siete decretos toltecas son suficientes para englobar todo un alineamiento hacia la excelencia del Ser, es importante que usted desarrolle sus propios decretos con los que pueda crear una relación de pertenencia y autenticidad. Con un sólo decreto que logre desarrollar y adoptar como propio, logrará vincularse en sus tres planos de existencia con dicho decreto, dándole inmenso poder sobre su vida. Recomiendo ampliamente el libro “Despertando al Gigante Interior” de Anthony Robbins, pues en él puede encontrar una extensa lista de palabras magníficas que tienen el propósito de superar las palabras consideradas como “positivas” ordinarias.

     

    Imagine usted cuán espléndida sería su vida si ésta depende de la calidad de palabras que utiliza. Por favor no olvide realizar el ejercicio del diccionario; estoy seguro que descubrirá palabras con potencia tal que enriquecerá su vida como nunca antes.

     

    El Mantra

     

    Cuando invitamos a ciencias como la Historia, Antropología, Genética y Neurociencias a convivir en un amigable encuentro, surgen técnicas milenarias de interés universal. El Mantra es una de las armas floridas más poderosas que hasta ahora he encontrado (como músico nato que soy) para iluminar mi proceso evolutivo. La ciencia del sonido actúa desde la física cuántica, y eso repercute en las distintas escalas de la percepción de la realidad, comparándolos artísticamente con un comportamiento fractal infinito. El poder oculto de la palabra yace en la vocal y la consonante misma; en los ingredientes elementales de su composición. La música tiene una influencia sustancial en la interpretación de la realidad porque enaltece las características naturales de la creación material. Esa es la función del arte en general.

    Uno de los secretos con mayor valor que he encontrado en mi exploración personal ha sido el de comprender la función que tienen las vocales y las consonantes en nuestro cuerpo, aislando por completo los sonidos y recitándolos en voz alta, en susurro, y en silencio (es decir, en la mente). Las vibraciones que provocan específicos sonidos, mismas que nacen de nuestras cuerdas vocales y que viajan por cada célula de nuestro cuerpo, impactan de manera física y mental en nosotros. Una vocal específica es capaz de estimular nuestro Ser a tal grado que nuestro sistema neuro-asociativo comienza a responder a ello, activando funciones regenerativas y armonizando su sistema operativo. El ejemplo más claro para ilustrar lo anterior es el de el mantra “MAMÁ”. Cuando una persona comienza a repetir la palabra “Mamá” de forma prolongada estará enviando señales muy específicas a su cerebro, mismas que tendrán una reacción. Si la persona se desinhibe y comienza a gritar la palabra “Mamá”, su mente comenzará a llevarle a estados de consciencia muy similares a los que ha experimentado desde que dice la palabra “Mamá”. Si grita como un niño o niña, de pronto su inconsciente comenzará a vivenciar todas las veces que usted utilizó la palabra de tal forma. Si lo dice suave y despacio, sucederá lo mismo.

    He buscado resumir en esta lista los 3 mantras de mayor poder que he tenido la fortuna de descubrir y explorar, mismos que comparto con usted con la voluntad de que obtenga una asombrosa llave para su evolución y la expansión de su tonal. Asegúrese de pronunciar los mantras en soledad o en contacto profundo con la naturaleza. De esta manera, ningún prejuicio le impedirá vivenciar enteramente la práctica. Cuando recite un mantra, asegúrese de prolongar las letras que lo componen. Conforme más largas e ininterrumpidas sean entre ellas, mayor será el efecto que crearán en sus sistemas. Busque mantenerse en un sólo tono vocal. Asegúrese de estar atento a las sensaciones que surgen cuando lo repite constantemente (intente al menos 1 minuto). Le invito a que los haga justo ahora; le aseguro que su cerebro creará un nuevo registro neuro-asociativo muy profundo en usted.

     

    I-E-O-U-A

     

    DIOS SOY

     

    M-N-L-G-R-Z-D-V-M

     

    Asegúrese de sonreír al finalizar y sienta la magia.

     

     

     

    I-E-O-U-A.

    Según las fuentes de conocimiento milenarias dispersas a lo largo del planeta, cada vocal tiene un efecto potencializador en nuestro cuerpo. Para explotar este mantra en su totalidad será necesario que inicie recitando cada una de las vocales de forma independiente. Asegúrese de que cada vocal tiene la duración de un largo suspiro, es decir, que pronunciará la vocal hasta que se le acabe el aire. Tenga en cuenta que al respirar, utilizaremos respiración diafragmática, y que cuando provoquemos el sonido vocal, el esfuerzo (mínimo) debe provenir desde el estómago. Sea muy consciente de qué partes de su cuerpo se ven estimuladas con cada una de las vocales y concéntrese en las sensaciones que aparecen. Le recomiendo agregar la consonante “n” o “m” al final de cada vocal. Si lo desea, deténgase en una vocal en particular con la que haya sentido comodidad o bienestar y repítala las veces que sea necesario. Manténgase atento a las vibraciones que son propagadas desde su garganta y contemple con sensibilidad lo que ocurre en su cuerpo. Le recomiendo que mientras recita la vocal, juegue con la posición de su lengua, moviéndola hacia atrás y hacia adelante para generar armónicos. Asegúrese de curiosear con asombro durante el ejercicio, tal como un niño juega y explora su propio cuerpo. Así pues, repita durante 1 minuto y en voz alta lo siguiente:

     

    IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNN…

     

    EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENNNNNN...

     

    OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMM…

     

    UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUNNNNNN…

     

    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAMMMMMM…

    La interpretación de lo que cada vocal hace parece encontrar mayor relevancia en la subjetividad y experimentación propia, pues cada persona siente algo distinto. A pesar de que puede ser evidente el impacto de vocales específicas, como la “i” a la glándula pineal, la “e” a la garganta, la “o” y “a” en la caja torácica, resonando en el corazón y los pulmones, o bien la “u” en una parte más baja y profunda como el vientre y el estómago, todas pueden actuar distinto en cada persona. Ahora proceda a recitar las vocales de manera continua e ininterrumpida, de manera que durante toda una exhalación pueda nombrar las 5 vocales con duración distribuida equilibradamente en cada una. Contemple esta ocasión el movimiento tan particular que debe realizar su lengua para sostener continuidad entre las vocales en ese orden en particular, así como el místico sonido que surge de dicha secuencia. Repita 13 veces en voz alta el mantra IEOUA:

     

    • IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIEEEEEEEEEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOOOUUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH…

     

    • IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIEEEEEEEEEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOOOUUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAAMMMMMMMMMMM…

     

    • IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIEEEEEEEEEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOOOUUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAANNNNNNNNNNNN…

     

    El siguiente paso para consolidar el uso de este mantra para su mejor aprovechamiento es de pronunciarlo con un ritmo de 5 tiempos. La música popular se basa enteramente en 4 y 3 tiempos, los cuales suelen tener mayor sentido simétrico, y por ello el cerebro los adopta mejor. Sin embargo, el tiempo 5 es muy poco utilizado, pues esta cuenta en particular requiere de mucho mayor atención para registrarlo como un ritmo natural. La manera más sencilla que recomiendo para que pueda sentir 5 tiempos es utilizando sus cinco dedos, dando ligeros golpecitos con cada uno en sus rodillas. Para ello, lo más conveniente es que se encuentre en postura de meditación (cual sea que prefiera). Comience por sus pulgares, siendo el pulgar de ambas manos el golpe número uno. El golpe número 2 será el dedo índice, el golpe 3 el dedo medio, el golpe 4 el dedo anular y el golpe 5 el meñique. Cuando realice los golpes con sus dedos, asegúrese de hacerlo ininterrumpidamente, sin dejar espacio de silencio entre el golpe 5 y el 1. Al inicio, el reto es sincronizar sus dedos de manera continua, de pulgar a meñique. Es importante que lo realice con ambas manos para que sus dos hemisferios cerebrales trabajen en armonía. A los dedos pulgares le corresponde la vocal “I”, a los índices la “E”, a los medios “O”, a los anulares “U” y a los meñiques la “A”, así como “AH”, “AM” y “AN”.

    Cuando se encuentre repitiéndolo constantemente, tendrá la necesidad de respirar y no interrumpir el ritmo. Para esto, la vocal “A”, en el tiempo 5, será la indicada para permitirle inhalar e iniciar de nuevo con la vocal “I”. También le voy a recomendar que tenga un metrónomo con usted cuando haga el ejercicio. El metrónomo es un dispositivo que le permitirá llevar la cuenta rítmica de los golpes. Hay metrónomos gratuitos en internet o en aplicaciones para su móvil. Tendrá que programar su metrónomo a realizar 5 golpes (pulsaciones o beats), entre 140 y 160 bpm (pulsaciones o beats  por minuto) para iniciar. El objetivo es que pueda hacerlo a 230 - 250 bpm. La velocidad usted la decide según su comodidad dentro de los rangos mencionados. Puede mantener su mirada atenta en algún objeto (la luz de una vela es lo más recomendable) o bien cerrar sus ojos y permitir al resto de sus sentidos interpretar el ejercicio. Intente decirlo en voz alta y repetidamente durante 1 minuto:

    Tiempo 1 2 3 4 5
    Dedo pulg. índ. med. anu. meñ.
    Vocal I E O U A

    (H,M,N)

     

    Sonría y sienta la magia del bienestar.

     

    “Dios Soy”

    Este mantra se presenta particularmente en español, y es conveniente recitarlo tal como está escrito. Si usted habla en algún idioma que no sea derivado del latín, le pido que se ajuste a la correcta pronunciación de “Dios Soy” según el castellano. Es muy válido que recite también el mantra en su idioma natal, pero decirlo en castellano tiene una razón profunda. Las vocales “I” y “O” en conjunto trabajan peculiarmente en la reconexión con nuestra divinidad o Ser superior. La “S”, como el sonido de la serpiente, nos recuerda nuestra condición humana de pertenencia terrenal. Cuando decimos “Dios Soy” de forma constante y repetitiva, estamos resumiendo el primer decreto a un mantra. De hecho, este mantra está fuertemente ligado al despertar del kundalini o de la Serpiente Emplumada.

    El secreto para que este mantra funcione de forma más efectiva es que lo diga como un susurro. Durante las repeticiones, la consonante “S” predominará, mientras que la “D” sólo funcionará de divisor fonético para hilar el mantra, preservando su sentido. Puede repetirlo a la velocidad en la que más cómodo se sienta. Si lo dice en grupo, intente que todos sincronicen rítmicamente el mantra. Para nuestros ancestros toltecas, el espíritu del aire revela la verdad a los hombres. Recitar este mantra en forma de susurro es precisamente establecer un contacto con el espíritu del viento. La parte más interesante de este mantra es que deberá repetirlo incluso cuando se encuentre inhalando aire. Usted es capaz de susurrar este mantra durante la inhalación y la exhalación. Intente decir “Dios Soy” ahora mientras inhala por la boca lentamente. Así pues, se encontrará aplicando la llamada “Respiración del Guerrero”, que consta de inhalar y exhalar por la boca, mientras estas palabras continúan fluyendo de su boca. Busque entrar en completa relajación cuando repita el mantra:

    “DIOS SOY”

     

    MNLGRZDVM

    Este puede no considerarse un mantra, sino más bien un ejercicio de vocalización que mantiene en forma su voz. Sin embargo, me parece una herramienta muy interesante para despertar y reconectar a su niño interno. Estoy casi seguro que cuando lo leyó arriba e intentó pronunciarlo, no sólo le pareció extraño, sino que muy probablemente le causó gracia y le hizo sentirse incómodo al intentar decirlo en voz alta. Precisamente el punto de este ejercicio es que sea su niño interno el que juegue con la pronunciación de las letras. Las consonantes que componen este mantra se le denominan “sonoras”, y es que son aquellas que se pueden sostener en su pronunciación. El mantra está pensado para pasar de las consonantes nasales (M y N), pasando por líquidas o laterales (L), seguido de oclusivas (G), vibrantes (R), fricativas (Z) y regresando a oclusivas (D) y (V).

    El diseño al que se ajusta el orden de dichas consonantes está relacionado con el movimiento de los labios y la lengua que en conjunto deben hacer para crear transiciones naturales entre ellas. Para ello le pido que se concentre en el sonido que crea cada una de las consonantes de forma individual. Alargue los sonidos buscando sostenerlos el mayor tiempo posible. La letra “G” debe decirse tal como se implementa en la palabra “Agua”; al sostenerse produce un sonido muy peculiar. La letra “R” puede utilizarse como en la palabra “carro”, o bien, reduciéndolo al punto en que la lengua no toque el paladar, tal como se pronuncia en lengua anglosajona. La letra “Z” busca imitar el sonido de una abeja o cualquier insecto volador. La letra “D” puede prolongase si su lengua queda justo debajo de sus dientes, así como la “V” si mantiene sus dientes sobre el labio inferior.

    Una vez que haya experimentado la sensación que le ofrece cada consonante, proceda a pronunciar dos consonantes consecutivas juntas con el objetivo de formar pares. Concéntrese en la transición que su boca crea entre ambas consonantes, es decir, el sonido intermedio entre las dos letras pronunciadas:

     

    -  MMMMMMMMMMMMNNNNNNNNNNNNN

     

    -  NNNNNNNNNNNNNNLLLLLLLLLLLLLLLL

     

    -  LLLLLLLLLLLLLLLLLGGGGGGGGGGGGGG

     

    - GGGGGGGGGGGGGGGRRRRRRRRRRRRRRR

     

    - RRRRRRRRRRRRRRRRZZZZZZZZZZZZZZZZZ

     

    - ZZZZZZZZZZZZZZZZZDDDDDDDDDDDDDD

     

    - DDDDDDDDDDDDDDVVVVVVVVVVVVVVVVVV

     

    - VVVVVVVVVVVVVVVVVVMMMMMMMMMMMM

     

    Cuando haya explorado y registrado las sensaciones únicas al conectar los sonidos de cada consonante, proceda a decir todas en una sola exhalación. Esta ocasión intente agregar el último ingrediente para gozar de todos los beneficios del ejercicio: la voluntad. Todas estas consonantes le permiten sonreír, incluso sosteniéndolas. Inténtelo y compruébelo usted mismo:

     

    M-N-L-G-R-Z-D-V-M

    MMMNNNLLLGGGRRRZZZDDDVVVMMM

     

    Es muy importante que realice el ejercicio de la manera más enérgica posible, poniendo ímpetu en su voz. Si lo hace de esta manera, sus cuerdas vocales comenzarán a ejercitarse y activará su voz de manera potenciadora, dándole mayor vigor y fortaleza a su palabra. Sea un niño o niña alegre y curioso(a). Podrá recordar que estos ejercicios los hacía ya intuitivamente cuando era pequeño tras la necesidad de descubrir los sonidos que podía producir con su boca. No se sorprenda si después de esto sus ojos contemplan con otra perspectiva la vida misma. ¡Diviértase y sonría!

     

    La Oración

     

    A diferencia de todo el material contenido en este libro, la oración es la palabra dirigida al Ser Supremo, sea como lo creamos, ante quien proponemos rendición. La rendición es un acto que nos permite descargar y liberar todo aquello de lo que nuestro Ser se apropia y que nada hace para darnos paz y plenitud. Por más que una persona aspire a su máxima expresión de divinidad (según sus creencias), la energía creadora del Universo vive en su totalidad más allá de las fronteras de nuestra imaginación. Esa fuerza es capaz de purificar y renovar todo aquello que decidimos, consciente o inconscientemente, llevar en la espalda, y que en muchas ocasiones ni siquiera nos pertenece. La oración hace honor a dicha rendición, haciendo saber a Dios o al Universo que su magnificencia siempre es contemplada desde los límites humanos de nuestra percepción. La oración es pues el mensaje que como individuos generamos hacia el cosmos, y que es recibido y respondido cuando se envía con intención y propósito. En la oración se deja claro que, independientemente del vínculo tan íntimo que tenemos con la divinidad, estamos en constante búsqueda de dicha conexión.

    La oración es un vehículo de comunicación muy poderoso con nuestro Ser Superior, quien se encuentra en nuestro interior y que proyecta su presencia hacia todo el Nagual. Sin importar la religión a la que pertenezca o el tipo de creencias que rijan su vida, la práctica de la oración le puede ofrecer beneficios muy grandes. Probablemente ha repetido algunas oraciones durante toda su vida. Creo incluso que existe una oración a la que ha acudido cuando se encuentra en alguna dificultad en particular en que es expuesto al desnudo ante el abismo del miedo, la incertidumbre o el caos. Le garantizo que no hay nada más poderoso que iniciar o finalizar un día con una oración llena de intención.

    En este capítulo deseo compartir con usted los elementos que componen a la oración, así como proveerle de una oración personal que me ha brindado iluminación y gran sentido de pertenencia a mi linaje. En el DNL buscamos que la oración le provea de resguardo y sabiduría. La importancia de diferenciar el decreto de la oración está precisamente en la intención puesta en cada uno de ellos. El decreto es una orden que nuestro sistema neuro-asociativo capta y aprovecha como recurso para sustentar aquello que deseamos manifestar. Por otro lado, la oración incluye más elementos que engrandecen su voluntad, armonizando la relación entre su Tonal (burbuja de percepción) y el Nagual (la totalidad a percibir). Con el DNL pude descubrir que existen tres elementos que conforman a una oración completa. Cuando una oración cumple con los siguientes principios, resume de manera práctica y simple todo un sistema de profundo reconocimiento existencial.

    Toda oración contiene Exaltación, Gratitud y Deseo

    En la Exaltación ponemos de manifiesto la superioridad de ese ser creador en el que creemos. Dicho acto no está necesariamente relacionado con la sumisión, sino más bien con la humildad. Tampoco se trata de reconocer una inferioridad personal, haciéndonos menos, sino que basamos nuestro intento en el entendimiento de nuestra casi imperceptible huella en la inmensidad del Universo. A nivel macrocosmos, nuestro poder creativo es incomparable con el que tiene una supernova o una estrella fusionando elementos. Esta actitud hacia la divinidad abre la brecha que une lo posible con lo imposible. En la Exaltación se busca vanagloriar el poder eterno e inalcanzable que el Dios en quien creemos posee. De esta forma mostramos, de manera casi artística, el asombro inconmensurable por la creación misma.

    Con la Gratitud nos es posible alcanzar un estado de satisfacción y realización constante. Cuando vivimos dando constantemente las gracias por todo aquello que tenemos, sin pensar en aquello que pensamos que nos falta, comunicamos al Universo de que su creación es bien valorada. De hecho, cuando usted agradece le envía señales a su cerebro de que aquello por lo que agradece le construye y le hace una mejor persona. La oración más famosa del mundo, el “Padre Nuestro” no omite la gratitud en su composición. La enseñanza ancestral dicta que la gratitud está en la actitud que se tiene durante la oración. Precisamente mostrar gratitud es símbolo de nuestra capacidad para aprovechar siempre lo mejor que el Universo tiene para nosotros, por más desafortunada que parezca cualquier situación. A través de la gratitud podemos encontrar realización personal, e incluso hacernos más resilientes, tolerantes y respetuosos con las circunstancias que la vida nos presenta. Cuando agrega la gratitud en su oración, ya sea en intención o en palabra, pone en práctica un estado de consciencia que potencializa más áreas de desarrollo personal. La gratitud tiene relación íntima con el perdón, ya que es imposible dar gracias cuando el rencor se encuentra obstaculizando de por medio.

    Por último, el Deseo va más allá de aquello que queremos o que pensamos que necesitamos para nosotros mismos. En este, ponemos una intención sincera de aquello que también deseamos para los demás y para el Universo mismo. Toda materia en el cosmos funciona como un espejo, no sólo por sus cualidades físicas, sino porque al interpretar el Todo, nos interpretamos a nosotros mismos. Más allá de la objetividad racional necesaria para evitar mezclar la filosofía con la física, personalmente pienso que nuestro Universo está construido por mera interpretación. ¿Cómo le gusta imaginar que es el cosmos? ¿Cree que a pesar de la innumerable cantidad de explosiones y colisiones estelares y planetarias, existe un propósito de existencia? ¿Cómo se imagina que es la consciencia de nuestra propia galaxia, cree que ella desearía lo mejor para usted? ¿Cómo desearía que fuera la relación entre seres humanos y seres extraterrestres en caso de que existieran? ¿Cómo se imagina que debe comportarse el ser humano para poder convivir armónicamente con el Universo entero? Cuando desea en una oración, no sólo pide por usted y por las personas que conoce o que ama, sino que también pone un granito de intención en lo que desea para la existencia misma. Considere este pensamiento de “deseo” como una forma de comunicación directa con todo aquello que le rodea y que le permite mantener una actitud constructiva durante su estancia en esta vida, forjando una relación interdependiente y de retroalimentación fructífera.

    Deseo compartir con usted la oración que me ha acompañado durante mis últimos años. Ha sido heredada de la relación íntima que he formado con el Universo y con todo aquello que construye mis creencias. Espero de todo corazón que el poder de esta oración le guíe en su propio camino.

     

    Oración de los Guerreros del Último Sol

    Ser Tod@ Poderos@,

    creador de Tonal (materia) y Nagual (energía);

    más grande que las ideas y cualquier medida,

    Pongo en tu nombre mis fuerzas,

    mis emociones y guerras.

    Impregna pues tu energía totalmente en mi ser.

    Remunera en abundancia lo vital

    y todo aquello que nos permite crear.

    Dame poder como a los soles;

    para como uno brillar.

    Sé mi maestro

    de ciencia y espiritual,

    de arte y guerra.

    Unifica los astros con mi pensar

    y cada vibración de mi alma

    hazla luz para el cielo iluminar.

    Concédeme Serenidad, Valor y Sabiduría.

    Disculpa mis ofensas

    y concédeme Gracia eterna.

    En tu nombre;

    Centro del Universo

    Corazón de Fuego

    Y Esencia de la Verdad.

    Por los ciclos de los ciclos y por la eternidad.

     

    Así pues, le invito a que se tome el tiempo de escribir de manea creativa su propia oración. No importa si no se considera muy bueno en el arte literario. Este ejercicio le llevará a experimentar una relación mucho más íntima con su creador; con su Ser superior. Cuando ora con palabras propias a la divinidad, sea como la conciba, establece un profundo vínculo que le otorga fortaleza, energía, ánimo y armonía. Además, durante el proceso de creación de nuestra oración, terminamos de definir todo aquello que construye nuestra realidad en los 3 planos de existencia: físico, mental y espiritual. Al escribir la oración que los relaciona a usted y a Dios, surge un poderoso flujo de bendición al que puede acudir cada vez que lo requiera. Recuerde que cuando define a Dios, se define a usted mismo en su mejor versión de sí. Establece todo aquello a lo que aspira y traza de manera formidable el camino que debe seguir, independientemente de su apariencia física.

    Le invito a comenzar su día con la Oración de los Guerreros del Último Sol (linaje de origen nagual del que he heredado esta y más información), seguida de los siete decretos presentados. Agregue más adelante su propio decreto, inclusive tómese la libertad de sustituir los decretos aquí presentados por algunos propios. Atrévase a dedicarle a Dios su propia oración y contemple las bendiciones que comenzará a recibir desde el primer instante en que la recite. No olvide agregar un espacio al agradecimiento. Acompañe su oración y sus decretos con una lista de todo aquello por lo que está agradecido en el presente. No sea tan conservador con su lista de agradecimientos. Cada detalle, por mínimo que parezca, es importante para engrandecer el efecto de este bellísimo ritual al que se está habituando. De ser posible, permita que los primeros rayos del sol toquen su rostro mientras se encuentra en oración y decretando. Nada de lo que está escrito en este libro le hará completo sentido hasta que no se sumerja en la práctica y en el hábito.

    Acéptese a través de sus palabras. Entienda que su interpretación de la realidad es lo que la construye, y que lo que recuerda es una verdad subjetiva. Usted siempre tiene el poder de reinterpretar todo aquello que ha vivido y que le ha lastimado o llevado al sufrimiento. La palabra es una de las herramientas de reinterpretación más fuertes que tiene para construirse y reconstruirse. Sea impecable con sus palabras y verá cómo la mayoría de los secretos mejor guardados se desencadenan frente a usted. Cuide sus pensamientos; toda enfermedad se alimenta del pensamiento enfocado en la enfermedad misma. Asegúrese de decir lo que siente más seguido de lo que piensa, pues la sabiduría del corazón pone orden a los pensamientos. Reaprenda a respirar y a hablar; así recordará el infinito poder interno que ha cargado toda su vida. Sonría y disfrute.

     

    Orden sugerido para decretar:

     

    • Oración: Inicie el ritual disponiendo su voluntad. Puede recitar la oración de los Guerreros del Último Sol, o cualquier otra por la que sienta profundo sentido de pertenencia.

     

    • Mantra: Los mantras “IEOUA” y “Dios Soy” ayudarán a aclarar la mente e inducir al silencio interno. Así se prepara energéticamente para potencializar el decreto. Recomiendo pronunciarlos con los ojos ligeramente cerrados, dirigiendo la mirada a la punta de la nariz o su entrecejo.

     

    • Decretos: En este punto, su disposición y voluntad se encuentran estimulados. Sentirá que incluso su voz proyecta de una forma distinta, más imponente y mejor dirigida. No se limite en intensidad ni en intensión. Decrete con todo su Ser.

     

     

    Que la realización y la armonía reinen su vida.

    www.hunabamaya.com

     

     

     

     

     

     

     

     

    1 Comentario

    1. Portal al Infinito (Libro) - Hunab Amaya en 18 mayo, 2023 en 7:45 pm

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